PROSPECCIONES PETROLÍFERAS
GECEN lamenta la decisión del Gobierno de convertir el entorno de las Columbretes en un campo petrolífero
El Consell calla tras el sainete en contra de las prospecciones petrolíferas cuando gobernaban otros en Madrid.
Qué tiempos
aquellos en los que en el Consell ondeaba la bandera verde en contra de las
prospecciones: recursos
judiciales, acciones políticas (recordamos el voto en contra del Senado) y
medioambientales, convocatoria urgente de la Junta Rectora del Parque
Natural de las Columbretes, etc.
Un discurso verde de usar y tirar o quizás
simple oportunismo político sin nada de contenido medioambiental detrás.
Así el Consell
venía a señalar que: una explotación petrolífera (pozos de petróleo en el
mar, así como el tráfico de barcos petroleros y las conducciones marítimas), son un riesgo
grave, inasumible e incompatible con la preservación de una zona de especial
interés ecológico como las Columbretes, que alberga unos ecosistemas marinos
excepcionales. Y qué decir de las inevitables afecciones a la industria pesquera y turística.
Numerosos informes muestran disminuciones de hasta el 50% de la pesca en
kilómetros alrededor de estas explotaciones. La exposición del sector turístico,
ante una catástrofe seria que alcanzaría cientos de kilómetros, es obvia.
Del discurso de atropello, barbaridad, ataque
al turismo y al medioambiente al silencio, la no oposición a las prospecciones y su autorización en Madrid no ha mediado
informe científico o técnico alguno, solo un cambio político en Madrid. Hace
unos meses el Consell se oponía con fuerza a las prospecciones señalando que,
según los informes de que disponía la Conselleria, estas prospecciones tenían
un efecto letal sobre los huevos de los peces, se reducía significativamente el
crecimiento de las larvas, afectaba a los cetáceos, a los peces óseos, etc. y
ahora, ¿dónde están esos informes?
Debe de ser que los buques en movimiento que
emiten sonidos que alcanzan los 215 decibelios sólo afectan a la biodiversidad,
a la pesca, dependiendo de quién gobierne.
Qué tiempos aquellos en los que en el Consell ondeaba la bandera verde en contra de las prospecciones: recursos judiciales, acciones políticas (recordamos el voto en contra del Senado) y medioambientales, convocatoria urgente de la Junta Rectora del Parque Natural de las Columbretes, etc.
Un discurso verde de usar y tirar o quizás simple oportunismo político sin nada de contenido medioambiental detrás.
Así el Consell venía a señalar que: una explotación petrolífera (pozos de petróleo en el mar, así como el tráfico de barcos petroleros y las conducciones marítimas), son un riesgo grave, inasumible e incompatible con la preservación de una zona de especial interés ecológico como las Columbretes, que alberga unos ecosistemas marinos excepcionales. Y qué decir de las inevitables afecciones a la industria pesquera y turística. Numerosos informes muestran disminuciones de hasta el 50% de la pesca en kilómetros alrededor de estas explotaciones. La exposición del sector turístico, ante una catástrofe seria que alcanzaría cientos de kilómetros, es obvia.
Del discurso de atropello, barbaridad, ataque
al turismo y al medioambiente al silencio, la no oposición a las prospecciones y su autorización en Madrid no ha mediado
informe científico o técnico alguno, solo un cambio político en Madrid. Hace
unos meses el Consell se oponía con fuerza a las prospecciones señalando que,
según los informes de que disponía la Conselleria, estas prospecciones tenían
un efecto letal sobre los huevos de los peces, se reducía significativamente el
crecimiento de las larvas, afectaba a los cetáceos, a los peces óseos, etc. y
ahora, ¿dónde están esos informes?
Debe de ser que los buques en movimiento que emiten sonidos que alcanzan los 215 decibelios sólo afectan a la biodiversidad, a la pesca, dependiendo de quién gobierne.



















