Opinión
¡DESALOJADOS!
A las siete de la mañana del 20-04-012, diez furgones portando a casi un centenar de guardias civiles pertrechados hasta los dientes con armas de fuego y el material idóneo para agredir a pacíficos ciudadanos, tomaron todos los accesos al domicilio de Israel Ibáñez en Alcossebre.
La estrategia consistía en aislar a la familia Ibáñez para impedir que les llegara el menor atisbo de la solidaridad y apoyo que unas doscientas personas, amigos y vecinos, les brindábamos desde la distancia impuesta por los expertos en la pistola y el mamporro.
A media mañana la familia informa de que la juez de Vinarós delega en la entidad bancaria Bankia –parte interesada del conflicto- la decisión final de prorrogar unos días el desalojo basándose en el mal estado físico de la abuela, octogenaria, enferma postrada en cama. Bankia responde negando “un solo día más de prórroga a esa familia”. Por lo cual, siguiendo las órdenes del banco, Israel Ibáñez y su familia son desalojados.
Nos sorprende en este caso:
1) La premura en desalojar, dado que los juzgados de Valencia han admitido a trámite una querella por estafa.
2) El desmesurado despliegue de la guardia civil y su provisión de armas de fuego esgrimidas contra una simple familia desahuciada, y contra unos pocos amigos y vecinos de Alcossebre pacíficamente congregados en las inmediaciones.
3) La inusual actitud de la juez de Vinarós declinando la toma de decisiones en una entidad bancaria –Bankia, la otra parte implicada en el caso- acusada judicialmente de fraude, estafa y mala fé documental.
4) A poco experto que uno sea en análisis de riesgos bancarios, resulta inusual la concesión por parte de Caja Madrid –ahora Bankia- de un préstamo de 100.000€ a devolver en dos años por un asalariado, Israel Ibáñez, sin ninguna capacidad de reembolso para afrontar los pagos de amortización e intereses en tan poco margen de tiempo... como no sea motivado por la intención perversa y la mala fé de los prestamistas para apropiarse a la baja: por 100.000€, de unos terrenos valorados en 1.000.000€ -800.000€ llegaron a ofrecer a la familia Ibáñez- en el momento de la concesión del préstamo. Cantidad, la de 800.000€, que rechazaron por tratarse del valor aplicado a su única vivienda y no a un bien especulativo.
Fdo. Víctor Suárez
Miembro del Consell Politic de Esquerra Unida, Plana Alta.
A las siete de la mañana del 20-04-012, diez furgones portando a casi un centenar de guardias civiles pertrechados hasta los dientes con armas de fuego y el material idóneo para agredir a pacíficos ciudadanos, tomaron todos los accesos al domicilio de Israel Ibáñez en Alcossebre.
La estrategia consistía en aislar a la familia Ibáñez para impedir que les llegara el menor atisbo de la solidaridad y apoyo que unas doscientas personas, amigos y vecinos, les brindábamos desde la distancia impuesta por los expertos en la pistola y el mamporro.
A media mañana la familia informa de que la juez de Vinarós delega en la entidad bancaria Bankia –parte interesada del conflicto- la decisión final de prorrogar unos días el desalojo basándose en el mal estado físico de la abuela, octogenaria, enferma postrada en cama. Bankia responde negando “un solo día más de prórroga a esa familia”. Por lo cual, siguiendo las órdenes del banco, Israel Ibáñez y su familia son desalojados.
Nos sorprende en este caso:
1) La premura en desalojar, dado que los juzgados de Valencia han admitido a trámite una querella por estafa.
2) El desmesurado despliegue de la guardia civil y su provisión de armas de fuego esgrimidas contra una simple familia desahuciada, y contra unos pocos amigos y vecinos de Alcossebre pacíficamente congregados en las inmediaciones.
3) La inusual actitud de la juez de Vinarós declinando la toma de decisiones en una entidad bancaria –Bankia, la otra parte implicada en el caso- acusada judicialmente de fraude, estafa y mala fé documental.
4) A poco experto que uno sea en análisis de riesgos bancarios, resulta inusual la concesión por parte de Caja Madrid –ahora Bankia- de un préstamo de 100.000€ a devolver en dos años por un asalariado, Israel Ibáñez, sin ninguna capacidad de reembolso para afrontar los pagos de amortización e intereses en tan poco margen de tiempo... como no sea motivado por la intención perversa y la mala fé de los prestamistas para apropiarse a la baja: por 100.000€, de unos terrenos valorados en 1.000.000€ -800.000€ llegaron a ofrecer a la familia Ibáñez- en el momento de la concesión del préstamo. Cantidad, la de 800.000€, que rechazaron por tratarse del valor aplicado a su única vivienda y no a un bien especulativo.
Fdo. Víctor Suárez
Miembro del Consell Politic de Esquerra Unida, Plana Alta.


















