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Ana Rodríguez Vives
Domingo, 29 de Abril de 2012
Opinión

Ingrid, la jubilada solitaria


Recientemente ha sido liberada una vecina de Alcossebre, de origen alemán, de su propio domicilio para acabar de morirse en el Hospital de Vinarós, esto es puro formalismo, pues esta vecina estaba ya casi muerta por inanición.

Por aquí por la costa hay varias personas que viven un tanto en la marginalidad, pasan  ya de la vida que les ha herido profundamente y casi desahuciadas de familia y amigos, andan errantes como NAUFRAGOS, esperando a la muerte sin más, conozco a algunos de ellos y Ingrid era una de estos. He coincidido con ella muchas mañanas en la cafetería  Valentín, era educada, respondía  al saludo con una sonrisa, pero sin opción a nada mas, era un tanto esquiva y muy solitaria.

Ni el Hogar del Jubilado, ni la tertulia de los alemanes de los miércoles, ni Amas de Casa ni nada que tuviera que ver con relacionarse con gente iba con ella. De vez en cuando se la veía en el súper, en la peluquería o en el Valentin y Cioffi comiendo un plato combinado, o paseando a su perro, todas las semanas recogía un par de periódicos y unas revistas, iba vestida normal, era setentona ya, muy cuidadosa con su perro y quería pasar desapercibida.

Los vecinos cercanos la denunciaron en varias ocasiones por el fuerte olor que desprendía su casa pero ninguno quiso hacer denuncia judicial para poder comprobar el fuerte hedor. Los comerciantes le disculpaban el olor  pues al ser mayor y vivir sola era normal que se descuidara y nadie creía que la solitaria Ingrid pudiera convivir con 3.000 kilos de basura en su casa.

Por las reiteradas denuncias de los vecinos, los Servicios Sociales se habían personado en varias ocasiones y al no responder al timbre,  sencillamente la denominaban AUSENTE, si, claro, era una NAUFRAGA y AUSENTE de relaciones personales, solo una clienta de establecimientos y pasjera esquiva y huidiza de calles y terrazas. Supongo que tenia miedo de las PERSONAS en general. Vivía con su perrito y sus 3.000 kilos de basura, estas eran sus pertenencias y a ellas se aferró.

En su casa, en 6 años, después de la muerte de su marido, jamás entró nadie, tenía 4 cerraduras en la puerta, quiero creer que si alguna persona hubiese entrado y visto la situación, conocido o extraño, hubiese tomado otro cariz la cosa. De todas formas los vecinos que si la denunciaron a
punto estuvieron de arreglarlo, pero los Servicios Sociales la consideraban AUSENTE, sin percatarse de que los más AUSENTES han sido ellos por no hacer nada.

No han ayudado a esta pobre mujer enferma mental. Su mundo se reducía a sus 3.000 kilos de basura y su perro en su modesto apartamento en el que se refugiaba de la desafección humana y donde consiguió un seguro búnker que poco a poco se había ido construyendo.

 Cuanta soledad! Cuánto aislamiento! Cómo es posible vivir así frente a una playa en un núcleo urbano donde los niños juegan y la gente suele disfrutar del sol. A qué nivel de deshumanización hemos llegado donde solo la dependienta de la tienda de prensa la hecha de menos en dos semanas que no recoge sus revistas?

  Por cierto Ingrid en Navidad enviaba paquetes de regalos a Alemania, a quién? A su familia imaginaria?  A sus falsos amigos? Nadie sabía cómo vivía? Solo los que la trataban sabían que hacía olor y nada más?

Recientemente se le murió el perro supongo de viejo y con este su único ser vivo de interés y lo deja como nuevo objeto de basura y pertenencia y se queda exhausta y espera seguir el mismo destino se abandona a su suerte y dos semanas más tarde, Tere, la de la prensa dió la alarma a la policía local, que poco después con una orden judicial se disponen a rescatarla de su propio búnker, de casi su misma tumba y muere a las pocas horas, eso si en un hospital para tranquilidad de los AUSENTES  Servicios Sociales.

Se ha conocido que donó recientemente el coche y una cantidad de dinero al Ayto. quizás en previsión de su destino. Algunos ciudadanos que la hemos conocido hemos preguntado al Ayto, por su entierro, para poder acompañarla un poco y rebajar sin remedio ya tan cruel soledad y aislamiento, nos han dicho que no saben NADA, entiendo que en esta fase el Ayto. también está AUSENTE. Porqué tanta AUSENCIA? Seis ciudadanos queremos comprobar la posibilidad de descansar junto a su marido y aliviar el recuerdo de su soledad.. Será posible que el Ayto. o los Servicios Sociales asuman su dejadez y tengan la dignidad de no estar AUSENTES para dejar descansar a Ingrid, la pensionista solitaria para que no siga tan rematadamente sola como ha vivido estos últimos 6 años?

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