Adicción a la droga: Cómo detectar que un hijo es adicto a la cocaína
![[Img #78591]](http://el7set.es/upload/images/05_2020/4294_piqselscom-id-jkbxs.jpg)
En la actualidad, España es el cuarto país de la Unión Europea en consumo de cocaína, tan solo detrás de Reino Unido, Dinamarca y Holanda, habiéndose convertido la adicción a este estupefaciente en una de las principales causas de ingreso en un centro de rehabilitación para tratar la adicción a la droga.
La cocaína es un alcaloide con acción anestésica sobre el sistema nervioso periférico, mientras que estimula el sistema nervioso central. España se ha convertido a lo largo de los años en la puerta a Europa de esta droga, que se obtiene al someter las hojas de la planta Erithroxylon Coca a un proceso de secado con gasolina o queroseno, añadiéndole bases alcalinas, ácido sulfúrico y permanganato potásico para obtener la denominada pasta de coca, de la que se refina el producto final.
A pesar de que la cocaína se consideró en un principio una sustancia estimulante inofensiva para el organismo –incluso Sigmund Freud publicó en 1884 un trabajo titulado Ubre coca que fue muy criticado por atribuir un carácter inofensivo a esta sustancia- a finales del siglo XIX ya se produjeron las primeras epidemias de consumo de cocaína, que llevaron a la medicina a publicar las primeras descripciones clínicas completas sobre la cocainomanía.
De la euforia, la sensación de energía y el bienestar que obtiene el cocainómano en las primeras fases de consumo de la sustancia se pasa a una mayor tolerancia del organismo al producto, lo que conlleva la necesidad de tomar dosis mayores cada vez. En caso interrumpir el consumo de coca el cuerpo desarrolla del conocido como síndrome de abstinencia, con síntomas como ansiedad, agitación, depresión o agotamiento extremo, por lo que el adicto necesita volver a consumir compulsivamente.
La cocaína desarrolla una enorme dependencia rápidamente, lo que conlleva problemas de salud y una evidente disfunción psico-social. De ahí la necesidad de recurrir a centros de desintoxicación y tratamiento de adicciones como Conciencia2s, dado que es de vital importancia que el paciente reciba un tratamiento por parte de profesionales de la psicología y la psiquiatría altamente capacitados para ayudarle en su rehabilitación completa. El primer objetivo de las terapias es el de identificar correctamente la dependencia del adicto a la droga y sus posibles complicaciones orgánicas. Esto ayuda a desarrollar las estrategias más eficaces para aprender a vivir sin consumir drogas, logrando de ese modo la reinserción personal, familia, social y profesional.
La alteración de la química corporal acarrea trastornos del estado de ánimo, estado mental y el sistema de valores del consumidor, lo que impacta catastróficamente en el entorno familiar, laboral y académico del adicto.
Aunque en las primeras fases puedan pasar desapercibidos los primeros síntomas de alarma, cuanto mayor es la adicción más evidentes se hacen estos, volviéndose malhumorados, depresivos, irritable o incluso violentos, careciendo de motivaciones, faltos de capacidad de concentración o de seguir con una vida normal, lo que los convierte en personas manipuladoras, retraídas, poco sociables, inestables y deshonestas, en las que no se puede confiar por su carácter imprevisible y conflictivo, ya que el consumo de la cocaína se convierte en su único estímulo y objetivo en la vida.
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En la actualidad, España es el cuarto país de la Unión Europea en consumo de cocaína, tan solo detrás de Reino Unido, Dinamarca y Holanda, habiéndose convertido la adicción a este estupefaciente en una de las principales causas de ingreso en un centro de rehabilitación para tratar la adicción a la droga.
La cocaína es un alcaloide con acción anestésica sobre el sistema nervioso periférico, mientras que estimula el sistema nervioso central. España se ha convertido a lo largo de los años en la puerta a Europa de esta droga, que se obtiene al someter las hojas de la planta Erithroxylon Coca a un proceso de secado con gasolina o queroseno, añadiéndole bases alcalinas, ácido sulfúrico y permanganato potásico para obtener la denominada pasta de coca, de la que se refina el producto final.
A pesar de que la cocaína se consideró en un principio una sustancia estimulante inofensiva para el organismo –incluso Sigmund Freud publicó en 1884 un trabajo titulado Ubre coca que fue muy criticado por atribuir un carácter inofensivo a esta sustancia- a finales del siglo XIX ya se produjeron las primeras epidemias de consumo de cocaína, que llevaron a la medicina a publicar las primeras descripciones clínicas completas sobre la cocainomanía.
De la euforia, la sensación de energía y el bienestar que obtiene el cocainómano en las primeras fases de consumo de la sustancia se pasa a una mayor tolerancia del organismo al producto, lo que conlleva la necesidad de tomar dosis mayores cada vez. En caso interrumpir el consumo de coca el cuerpo desarrolla del conocido como síndrome de abstinencia, con síntomas como ansiedad, agitación, depresión o agotamiento extremo, por lo que el adicto necesita volver a consumir compulsivamente.
La cocaína desarrolla una enorme dependencia rápidamente, lo que conlleva problemas de salud y una evidente disfunción psico-social. De ahí la necesidad de recurrir a centros de desintoxicación y tratamiento de adicciones como Conciencia2s, dado que es de vital importancia que el paciente reciba un tratamiento por parte de profesionales de la psicología y la psiquiatría altamente capacitados para ayudarle en su rehabilitación completa. El primer objetivo de las terapias es el de identificar correctamente la dependencia del adicto a la droga y sus posibles complicaciones orgánicas. Esto ayuda a desarrollar las estrategias más eficaces para aprender a vivir sin consumir drogas, logrando de ese modo la reinserción personal, familia, social y profesional.
La alteración de la química corporal acarrea trastornos del estado de ánimo, estado mental y el sistema de valores del consumidor, lo que impacta catastróficamente en el entorno familiar, laboral y académico del adicto.
Aunque en las primeras fases puedan pasar desapercibidos los primeros síntomas de alarma, cuanto mayor es la adicción más evidentes se hacen estos, volviéndose malhumorados, depresivos, irritable o incluso violentos, careciendo de motivaciones, faltos de capacidad de concentración o de seguir con una vida normal, lo que los convierte en personas manipuladoras, retraídas, poco sociables, inestables y deshonestas, en las que no se puede confiar por su carácter imprevisible y conflictivo, ya que el consumo de la cocaína se convierte en su único estímulo y objetivo en la vida.













