Lunes, 12 de Enero de 2026

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Víctor Suárez
Sábado, 16 de Junio de 2012
Cabanes/La Ribera

De ayer y hoy

Sabemos, de ayer, por estudios arqueológicos submarinos y terrestres efectuados, hoy, en la franja del litoral, que hubo, frente a Torre la Sal, un importante fondeadero donde los barcos trasvasaban su carga: salazones, aceite y vino, para abastecer los asentamientos iberos de la zona, quienes en contrapartida proveían a las naves (fenicias, etruscas, romanas más tarde) de lino, esparto, cáñamo, así como plomo y hierro que extraían de las minas existentes entonces.  Este hecho está verificado por las ánforas fenicias y etruscas rescatadas en los pecios y yacimientos submarinos hallados en La Ribera.  Análisis posteriores de las vasijas ratifican la mercancía, ya citada, objeto de trato: aceite, salazones y vino.
Es por ello que, cuando algunas afamadas casas de comidas ubicadas en el núcleo del Empalme nos preparan el apetitoso plato consistente en sardinas de bota, huevos fritos, pimientos, generosamente regado con el aceite que  produce la fritanga y un toque de all i oli para untar la esponjosa miga cuya hogaza hornean a leña los dos panaderos existentes en el término, estamos reviviendo, poco más o menos, el rancho que debían comer aquellos primeros pobladores, hace mil años.  Si sustituimos las ánforas por toneles, seguramente no habrá evolucionado mucho más el sabroso vinillo de la zona, el cual aun nutre una producción limitada, artesanal, casera y muy barata.

Beban pues nuestros visitantes el generoso vino Macameu –fuerte como el mismísimo sol Mediterráneo- y prueben los platos ancestrales con la seguridad de que tornará a parar en estas tradicionales casas de comidas a tastar los familiares guisos.  Y no lo mento para poner los dientes largos a nadie, pero una anguila al all i pebre acompañada por su patatona tascada y cocida en la untuosa salsa espesada para sucar, o los frutos marinos de temporada: sardinas chisporroteando, sobre la blanca rebanada, su grasa tostada; la sepia aliñada con esa ajada tenue -a cuenta del espeso aceite que le aporta sabor, y del fresco perejil picado-... Tal vez ese exquisito suquet de peix, o las suculentas paellas al gusto –marinera, mixta, de carne- incitarán al comensal a visitarnos nuevamente para celebrar nuestro Neptuno de ayer, hoy San Pedro, festividad donde saboreará esa diferencia culinaria del Mediterráneo que nos brinda la variada hostelería de La Ribera.


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