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Miércoles, 05 de Septiembre de 2012
Escultura y pintura

Velya Leyva retrata en su obra la expresión de la esencia femenina

“Arte es una manera de ser, de existir”

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Para demostrar la internacionalidad del arte y la expresión de su creatividad más allá de las fronteras, la escultora y pintora mexicana, Velya Leyva, prepara su proyección hacia el continente europeo.
En su país ya ha realizado varias importantes exposiciones, en el Congreso del Estado de Chihuahua llevó su muestra conjunta Dos cuerpos desnudos, ha expuesto en la Facultad de Medicina con sus alumnos de pintura y escultura sobre el cáncer de mama, y tiene el proyecto de llevar ahora su arte a Santa Fe, Nuevo México.

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Esta artista nacida en Chihuahua, heredera de los grandes maestros mexicanos, trabaja actualmente en llevar sus piezas a Italia, donde proyecta realizar una exposición, además de querer materializar su deseo de exponer en España.
Precisamente una de sus últimas obras pictóricas ha sido utilizada como ilustración de la portada del poemario de la escritora Renée Nevares “Marea del naufragio”, quien residió durante 17 años en Vilareal, donde se recoge la experiencia vital y sentimental que supuso su regreso a México.
La artista chihuahuense Velya Leyva lleva la pasión del arte en su sangre. Hija del escultor en madera Marcelo Leyva, desde muy pequeña sintió su afición por la escultura. Entró a estudiar en la Facultad de Bellas Artes, y aprendió de maestros como Luis Nishizawa.




[Img #13081]Trabaja en su estudio de la ciudad de Chihuahua, en Casa Khalo, que se ha convertido a lo largo de los años en un centro germinal de nuevas promesas del arte en sus diferentes vertientes, aunque siempre con especial protagonismo en la pintura y la escultura. Precisamente su taller comenzó como una galería de arte en la que les ofrecía un espacio para promocionar su obra y darse a conocer. A esto le siguieron las clases, para adultos y durante los veranos para niños.
No le auguraban mucho tiempo, no obstante lleva 14 años ofreciendo un espacio artístico a jóvenes talentos locales, para demostrar que el arte no entiende de ubicación geográfica.
Precisamente los cursos le permiten compartir su talento, sus conocimientos y experiencia, mientras que el trabajo con los niños le sirve para recargar su energía “los niños dan mucha energía y quitan mucha también, es increíble la energía que irradian los niños”.

Ahora vive entregada a la que es su pasión, la escultura en cerámica. Su deseo de crear se ha rendido completamente al barro, el material primigenio que en todas las culturas y mitologías simboliza la creación, el nacimiento de la vida, el alumbramiento de la conciencia y del ser.
Según reconoce, ha pasado por fases en las que su inspiración surgía a través de la pintura, principalmente autorretratos, pasando después a la que fue la decisión de su vida, escoger la escultura como vía de expresión. Dentro de esta disciplina, el bronce fue su elección durante mucho tiempo.
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De esta época es una de sus obras más importantes. En 2007 surgió la inspiración para crear una obra que se apartara de los temas recurrentes los héroes revolucionarios y la justicia, inmortalizando a la mujer en una escultura de 5 metros, “Mujer árbol de la vida”, ubicada en las calles Mirador y Ramírez Calderón de la capital del estado de Chihuahua.
Para ello desafió todos los obstáculos que se le presentaron, llegando a crear un taller de fundición, el cual ha mantenido hasta la fecha, trabajando para artistas locales.
Una estatua de bronce de esas dimensiones representa un trabajo arduo. Como explica Veyla, comienza con la idea y luego le sigue la construcción de una estructura, un esqueleto de hierro que soportará el modelaje de toda la obra. Le llevó todo un año modelar las cinco figuras que componen la obra.
Finalizado el modelado inicial, se saca un molde de silicón y un contramolde de fibra de vidrio. Luego llega la fase con el nombre más poético del proceso, el de la cera perdida, que se pierde para dejar el hueco en el que se vierte el bronce que dará cuerpo a la obra.
Como cualquier obra de gran tamaño, se crean piezas sueltas que después se deben soldar “yo misma trabajé con los hombres para unir las piezas, pulirlas y crear el conjunto”, explica con merecido orgullo.


Disfruta su arte, trabaja con pasión cuando llega la inspiración “mi idea no es vender, no es mi inspiración para hacer arte”, explica.
[Img #13088]“Arte es una manera de ser, de existir. Es difícil vivir de esto”, señala, pero siempre ha seguido adelante con el apoyo de sus hijos Janet e Israel y de su compañero.
Su arte inicio con la pintura, pasó al bronce, ahora la cerámica atrae su inspiración.
¿El motivo de esa elección?, ella misma lo explica “la cerámica es impredecible, como la vida. Cuando sale una pieza “viva” te entusiasma más. Te da humildad, una burbuja en el barro puede provocar que al cocer la obra se agriete y se parta en pedazos. La cerámica tiene fuerza y fragilidad al mismo tiempo. La escultura te permite sentir las cosas con las manos. La pintura es más visual, lo complicado es el color”.
Después de haber escogido el camino de la cerámica –asegura que lleva dos años sin pintar nada- tiene muy claro su objetivo “regresar al inicio, expresar lo que soy, desnudar el alma, mostrar lo que tengo, sin que te duela o te importe expresarlo”.
Durante nuestra conversación trabaja en reproducir una obra que hizo una vez siguiendo un impulso creativo pero sin seguir las técnicas y procesos correctos, por lo que no superó el proceso de cocción. Pero ese concepto de obra efímera no le preocupa, no pretende trascender, sino explorar el proceso creativo. De la obra original solo quedaron fotografías. Proceso y resultado son igual de importantes para ella “pero es en el proceso donde dejo mi espíritu”, por eso en ocasiones un impulso la lleva a crear por encima del detalle.
Ahora se entrega a su arte, disfrutando de la soledad de su taller, donde encuentra la inspiración y donde evoca el recuerdo de sus obras, además de guardar partes de esculturas –ya que sería imposible albergar las piezas enteras- que la acompañan en su proceso creativo.

Velya Leyva en Facebook



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