Turismo
El turismo interior y los viajes rurales desplazan a las escapadas navideñas
La crisis económica empuja al consumidor a volver a sus orígenes.
Diciembre es el mes de mayor consumo; la campaña navideña, el mayor número
de días festivos y mucho más tiempo libre son factores coyunturales que
multiplican el consumo. Durante los últimos diez años el boom de las ofertas
low cost y el atractivo de ciudades como Roma, París o Berlín habían
catapultado el consumo de viajes a capitales europeas quienes ostentaban el
reinado en materia de consumo turístico en Navidad.
La escasez de recursos y el progresivo endeudamiento de los consumidores ha
potenciado la caída de este tipo de turismo a favor de los desplazamientos al
interior y el turismo rural. El consumidor opta este año por un modelo de
proximidad, potenciando el turismo familiar y el contacto con la naturaleza a
la vez que evitando desplazamientos al extranjero. La crisis económica implica
en cierta medida la vuelta a los orígenes, especialmente en un año en el que
las familias van a ver reducido su presupuesto para ocio navideño en un 3,9 %
Según Hosteltur se han realizado un total de 7,9 millones de pernoctaciones
durante el 2012 y el número de establecimientos rurales ha pasado de 14.300 a
los actuales 15.900 en tan solo 2 años dato que apunta al mayor interés por
esta modalidad turística.
Otra novedad de este año la encontramos en el turismo de experiencias,
modalidad que se ha consolidado como una alternativa a los establecimientos convencionales;
disfrutar de la conciencia ecológica o la recuperación de los hábitos
saludables, cultivar un huerto ecológico o asistir como alumno a un curso de
bioconstrucción, son tan solo algunos de los ejemplos de este turismo que se ha
convertido ya en una alternativa a las ofertas generalistas. Un ejemplo
positivo de esta tendencia lo encontramos en Amalurra, situado en Artzentales,
en los últimos años han experimentado una creciente popularidad gracias a su
modelo diferencial. Se trata de apartarse de los tópicos habituales, el
visitante no llega aquí para visitar un monumento o subir a una atracción
turística sino para desarrollar alguna faceta de su vida personal afirman
miembros de su colectivo.
Diciembre es el mes de mayor consumo; la campaña navideña, el mayor número de días festivos y mucho más tiempo libre son factores coyunturales que multiplican el consumo. Durante los últimos diez años el boom de las ofertas low cost y el atractivo de ciudades como Roma, París o Berlín habían catapultado el consumo de viajes a capitales europeas quienes ostentaban el reinado en materia de consumo turístico en Navidad.
La escasez de recursos y el progresivo endeudamiento de los consumidores ha potenciado la caída de este tipo de turismo a favor de los desplazamientos al interior y el turismo rural. El consumidor opta este año por un modelo de proximidad, potenciando el turismo familiar y el contacto con la naturaleza a la vez que evitando desplazamientos al extranjero. La crisis económica implica en cierta medida la vuelta a los orígenes, especialmente en un año en el que las familias van a ver reducido su presupuesto para ocio navideño en un 3,9 %
Según Hosteltur se han realizado un total de 7,9 millones de pernoctaciones durante el 2012 y el número de establecimientos rurales ha pasado de 14.300 a los actuales 15.900 en tan solo 2 años dato que apunta al mayor interés por esta modalidad turística.
Otra novedad de este año la encontramos en el turismo de experiencias, modalidad que se ha consolidado como una alternativa a los establecimientos convencionales; disfrutar de la conciencia ecológica o la recuperación de los hábitos saludables, cultivar un huerto ecológico o asistir como alumno a un curso de bioconstrucción, son tan solo algunos de los ejemplos de este turismo que se ha convertido ya en una alternativa a las ofertas generalistas. Un ejemplo positivo de esta tendencia lo encontramos en Amalurra, situado en Artzentales, en los últimos años han experimentado una creciente popularidad gracias a su modelo diferencial. Se trata de apartarse de los tópicos habituales, el visitante no llega aquí para visitar un monumento o subir a una atracción turística sino para desarrollar alguna faceta de su vida personal afirman miembros de su colectivo.













