Vilafamés
La Associació d’Amics del Casc Antic de Vilafamés muestra su disconformidad con el premio otorgado a un inmueble
A través de la revista Festes Patronals.Vilafamès 2012, hemos tenido conocimiento de la iniciativa municipal de instaurar un concurso de fachadas rehabilitadas en el conjunto histórico declarado BIC, con la finalidad de promocionar la rehabilitación de viviendas.
La decisión, que consideramos loable, se podría encuadrar dentro de lo que la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano establece para las administraciones públicas como promoción y divulgación del patrimonio. Además de ejercer una importante labor educativa, ya que el fallo del concurso establece entre los vecinos los criterios de lo que debe ser una rehabilitación paradigmática.
El caso que nos ocupa, es la fachada rehabilitada de la calle Mestre Bernat nº 9, enclavada en el CHA, y en consecuencia, tutelada por la Conselleria de Cultura y regulada por las Leyes del PCV.
La fachada deja constancia de una inadecuada proporción y alteración de huecos; la incorporación de elementos impropios al carácter del edificio, especialmente en planta baja y planta superior; un desacertado tratamiento cromático; así como la presencia de piezas anacrónicas en el ornato exterior. Dando como resultado la mutilación de las características intrínsecas del inmueble y su descontextualización, rompiéndose la unidad cinética del entorno.
Por todo ello, discrepamos con los criterios que han servido de base para otorgar el premio. Entendemos que la intervención es poco respetuosa con los valores patrimoniales que emana el edificio, el contexto urbano y las directrices de la Dirección General del Patrimonio. Opinamos que la actuación está lejos de ser un referente para el ciudadano, y un modelo a seguir en el CHA.
Ahondando en el tema, pensamos que el premio o reconocimiento debe ser al edificio en su conjunto y no circunscribirlo únicamente a la fachada.
La salvaguarda del CHA no es un problema de maquillaje y escenografía urbana. La protección de los CHA debe ser global, ya que las características de las edificaciones, su tipología, la determina más la configuración interna que la piel exterior.
Si alteramos sustancialmente la ordenación interior, o lo vaciamos, estamos eliminando la huella del pasado y la lectura de su evolución. La tipología es la parte fundamental de un CHA declarado BIC. Por lo tanto, la intervención debe ser respetuosa con sus persistencias, no desvirtuando su organización esencial, su carácter primordial y su autenticidad.
Si una rehabilitación es integral, respetuosa con los valores tipológicos, disciplinada con las normas y criterios institucionales, a la vez que es capaz de poner en valor el edificio desde la contemporaneidad; entonces es cuando debe ser premiado y divulgarlo.
A través de la revista Festes Patronals.Vilafamès 2012, hemos tenido conocimiento de la iniciativa municipal de instaurar un concurso de fachadas rehabilitadas en el conjunto histórico declarado BIC, con la finalidad de promocionar la rehabilitación de viviendas.
La decisión, que consideramos loable, se podría encuadrar dentro de lo que la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano establece para las administraciones públicas como promoción y divulgación del patrimonio. Además de ejercer una importante labor educativa, ya que el fallo del concurso establece entre los vecinos los criterios de lo que debe ser una rehabilitación paradigmática.
El caso que nos ocupa, es la fachada rehabilitada de la calle Mestre Bernat nº 9, enclavada en el CHA, y en consecuencia, tutelada por la Conselleria de Cultura y regulada por las Leyes del PCV.
La fachada deja constancia de una inadecuada proporción y alteración de huecos; la incorporación de elementos impropios al carácter del edificio, especialmente en planta baja y planta superior; un desacertado tratamiento cromático; así como la presencia de piezas anacrónicas en el ornato exterior. Dando como resultado la mutilación de las características intrínsecas del inmueble y su descontextualización, rompiéndose la unidad cinética del entorno.
Por todo ello, discrepamos con los criterios que han servido de base para otorgar el premio. Entendemos que la intervención es poco respetuosa con los valores patrimoniales que emana el edificio, el contexto urbano y las directrices de la Dirección General del Patrimonio. Opinamos que la actuación está lejos de ser un referente para el ciudadano, y un modelo a seguir en el CHA.
Ahondando en el tema, pensamos que el premio o reconocimiento debe ser al edificio en su conjunto y no circunscribirlo únicamente a la fachada.
La salvaguarda del CHA no es un problema de maquillaje y escenografía urbana. La protección de los CHA debe ser global, ya que las características de las edificaciones, su tipología, la determina más la configuración interna que la piel exterior.
Si alteramos sustancialmente la ordenación interior, o lo vaciamos, estamos eliminando la huella del pasado y la lectura de su evolución. La tipología es la parte fundamental de un CHA declarado BIC. Por lo tanto, la intervención debe ser respetuosa con sus persistencias, no desvirtuando su organización esencial, su carácter primordial y su autenticidad.
Si una rehabilitación es integral, respetuosa con los valores tipológicos, disciplinada con las normas y criterios institucionales, a la vez que es capaz de poner en valor el edificio desde la contemporaneidad; entonces es cuando debe ser premiado y divulgarlo.




















