Las incineradoras que propone la conselleria responden al fracaso en la política del reciclaje y tratamiento de residuos en la que nunca se ha creido
La incineración es la peor opción a nivel económico, social y medioambiental.
Las incineradoras son carísimas, queman puestos de trabajo y constituyen un problema grave para la salud pública y el medio ambiente.
El rechazo en las plantas de tratamiento, muchas menos plantas de las necesarias, supera el 70% cuando en ningún caso debieran superar el 44%. Cuando el tratamiento de residuos no es el adecuado los vertederos, en consecuencia, se colmatan.
La Conselleria en lugar de trabajar por la reducción, reutilización, racionalización y reciclaje de los residuos muestra, una vez más, su predisposición por cualquier actividad que sea la antítesis del reciclaje, por allanar el negocio a determinadas empresas.
Incineradoras que se pretenden poner en funcionamiento de espaldas a la ciudadanía, a la salud pública y al medio ambiente.
Por cada puesto de trabajo que genera una incineradora se crean al menos diez cuando los residuos se reciclan y tratan; quemar residuos es quemar no solo puestos de trabajo sino también dinero publico pues son carísimas y además, al final, es el ciudadano vía tasas e impuestos quien abona la factura; la incineración quema recursos; la incineración supone una agresión significativa a la salud pública por la emisiones de sustancias tóxicas; las incineradoras emiten gases de efecto invernadero; en definitiva, la incineración es un fracaso con consecuencias laborales, económicas, de salud pública y medioambientales inasumibles.
GECEN pide una rectificación inmediata al Gobierno Valenciano y que cumpla con lo que es su trabajo: el bienestar de la sociedad y no el negocio de determinadas empresas.
Las incineradoras son carísimas, queman puestos de trabajo y constituyen un problema grave para la salud pública y el medio ambiente.
El rechazo en las plantas de tratamiento, muchas menos plantas de las necesarias, supera el 70% cuando en ningún caso debieran superar el 44%. Cuando el tratamiento de residuos no es el adecuado los vertederos, en consecuencia, se colmatan.
La Conselleria en lugar de trabajar por la reducción, reutilización, racionalización y reciclaje de los residuos muestra, una vez más, su predisposición por cualquier actividad que sea la antítesis del reciclaje, por allanar el negocio a determinadas empresas.
Incineradoras que se pretenden poner en funcionamiento de espaldas a la ciudadanía, a la salud pública y al medio ambiente.
Por cada puesto de trabajo que genera una incineradora se crean al menos diez cuando los residuos se reciclan y tratan; quemar residuos es quemar no solo puestos de trabajo sino también dinero publico pues son carísimas y además, al final, es el ciudadano vía tasas e impuestos quien abona la factura; la incineración quema recursos; la incineración supone una agresión significativa a la salud pública por la emisiones de sustancias tóxicas; las incineradoras emiten gases de efecto invernadero; en definitiva, la incineración es un fracaso con consecuencias laborales, económicas, de salud pública y medioambientales inasumibles.
GECEN pide una rectificación inmediata al Gobierno Valenciano y que cumpla con lo que es su trabajo: el bienestar de la sociedad y no el negocio de determinadas empresas.




















