Fundación Caja Castellón
La escritora Julia Navarro presenta “Dispara, yo ya estoy muerto” en la Fundación Caja Castellón
“En España siempre hay alguien que te busca un pero, es una buena novela pero...”
“En el conflicto árabe-israelí tiene que haber una solución porque no tienen otro remedio”
“No hay una fórmula que te garantice el éxito: con cada libro salgo, parto de cero y es una aventura”
Con el conflicto de Medio Oriente de fondo, Julia Navarro, una escritora que lleva años logrando éxitos con sus libros ha presentado esta tarde en la Fundación Caja Castellón su último trabajo editorial “Dispara, yo ya estoy muerto”.
En el convulso e hipercompetitivo mundo editorial de nuestros días, la nueva novela de Julia Navarro, tres años y medio después del lanzamiento de su aclamado long seller “Dime quién soy”, cuyas ventas en todo el mundo superaron el millón de ejemplares, fue número uno durante las primeras seis semanas a la venta. Y, a pesar de salir a la venta con una tirada inicial de 200.000 ejemplares, tuvo una segunda edición tan solo cuatro días después de su publicación.
La trama de “Dispara, yo ya estoy muerto”, recorre buena parte del siglo XIX y llega hasta la mitad del XX, habla de los lazos que unen a sus dos protagonistas -Ahmed y Samuel- a pesar de las diferencias políticas y religiosas- “Como periodista he viajado por Oriente Medio en múltiples ocasiones, cubriendo diferentes acontecimientos. A la hora de construir esta historia, todo ese pozo que te dejan las cosas que vas viviendo me sirvió muchísimo. Pero esa es una novela de personajes. Lo que me interesaba era hacer una reflexión sobre cómo el hombre tiene una luchar permanente contra las circunstancias. Creo que, desde que tenemos uso de razón, comenzamos a soñar sobre cómo queremos que sea nuestra vida y lo que intentamos en esa persecución de la vida es modificar nuestras circunstancias”, añade. “He querido escribir una novela de dos personajes que se encuentran con unas circunstancias que no han elegido. En definitiva es una reflexión de como uno nace en determinado lugar y te ha tocado ser judío y a veinte metros te a tocado ser palestino, quise abordar esa lucha del hombre contra lo que le toca en suerte”
Teniendo en cuenta la trama de la historia es inevitable conocer su opinión sobre el conflicto árabe-israelí. "Creo que tiene que haber una solución porque no tienen otro remedio, están compartiendo una tierra pero de mala manera y la idea es que la compartan de la mejor manera posible. Igualmente, no se trata de ser optimista de una manera infantil, sino que no les queda otra que entenderse", afirma. "No sé cuánto tiempo van a tardar los líderes de ambos pueblos en llegar a una solución pero mientras tanto espero que no puedan dormir tranquilos porque hay mucha gente que está sufriendo", agrega. "Espero que algún día impere el sentido común y la gente más moderada de ambas comunidades busque la solución para a vivir en paz; es verdad que los palestinos están llevando la peor parte pero también es verdad que el Estado de Israel vive en permanente estado de alerta y eso tampoco es sano. Además, no se puede vivir bien cuando los hijos de tu vecino no tienen futuro", sostiene. •Es una apelación al diálogo. Es una apelación a la amistad, a la esperanza, “Estoy firmemente convencida que la paz en Oriente Medio es posible y que están condenados a entenderse. Israel es un hecho irreversible y Palestina también lo es. Están compartiendo ya la tierra, pero la están mal compartiendo. Ambos pueblos están allí, se trata de que sean capaces de acordar como se organizan para vivir y como se reparten ese pequeño territorio. Son problemas políticos lo que los separan y creo que los problemas políticos siempre tienen solución”.
Julia Navarro no se considera 'autora de best-seller', lo cual considera “una majadería, yo escribo libros y luego los lectores deciden si los compran o no. De manera que yo escribo libros, y punto. Que se vendan o no depende de los lectores y afortunadamente yo he vendido mucho. La crítica ha sido muy benevolente conmigo, no me puedo quejar, pero el veredicto más importante es el de los lectores, ellos tiene la última palabra”.
Y todo ello a pesar de que “en España siempre hay alguien que te busca un pero, es una buena novela pero...”, "Lo realmente importante es que uno siempre teme defraudar a los lectores", ha señalado Navarro, quien cree que, con cada nuevo libro, "empieza de cero" y supone además "una aventura para ella". "Hasta ahora he tenido muchísima suerte y mis novelas han gustado a los lectores. Les estoy muy agradecida por ello, pero no hay una fórmula que te garantice el éxito: con cada libro salgo, parto de cero y es una aventura", ha añadido.
Con respecto a su etapa de periodista recuerda que “nunca miro al pasado, no me veo haciendo nada que no sea escribir novelas. No soy nada nostálgica, aunque reconozco que nuestra clase política actual no es para tirar cohetes. El periodismo está pasando una grave crisis, creo que fue un error colgar los periódicos de manera gratuita en internet porque, ahora, los lectores no quieren pagar. Los empresarios pensaron que así podrían fidelizar a los lectores y que luego comprarían esos contenidos en internet, pero la jugada ha salido al revés.”
“En el conflicto árabe-israelí tiene que haber una solución porque no tienen otro remedio”
“No hay una fórmula que te garantice el éxito: con cada libro salgo, parto de cero y es una aventura”
Con el conflicto de Medio Oriente de fondo, Julia Navarro, una escritora que lleva años logrando éxitos con sus libros ha presentado esta tarde en la Fundación Caja Castellón su último trabajo editorial “Dispara, yo ya estoy muerto”.
En el convulso e hipercompetitivo mundo editorial de nuestros días, la nueva novela de Julia Navarro, tres años y medio después del lanzamiento de su aclamado long seller “Dime quién soy”, cuyas ventas en todo el mundo superaron el millón de ejemplares, fue número uno durante las primeras seis semanas a la venta. Y, a pesar de salir a la venta con una tirada inicial de 200.000 ejemplares, tuvo una segunda edición tan solo cuatro días después de su publicación.
La trama de “Dispara, yo ya estoy muerto”, recorre buena parte del siglo XIX y llega hasta la mitad del XX, habla de los lazos que unen a sus dos protagonistas -Ahmed y Samuel- a pesar de las diferencias políticas y religiosas- “Como periodista he viajado por Oriente Medio en múltiples ocasiones, cubriendo diferentes acontecimientos. A la hora de construir esta historia, todo ese pozo que te dejan las cosas que vas viviendo me sirvió muchísimo. Pero esa es una novela de personajes. Lo que me interesaba era hacer una reflexión sobre cómo el hombre tiene una luchar permanente contra las circunstancias. Creo que, desde que tenemos uso de razón, comenzamos a soñar sobre cómo queremos que sea nuestra vida y lo que intentamos en esa persecución de la vida es modificar nuestras circunstancias”, añade. “He querido escribir una novela de dos personajes que se encuentran con unas circunstancias que no han elegido. En definitiva es una reflexión de como uno nace en determinado lugar y te ha tocado ser judío y a veinte metros te a tocado ser palestino, quise abordar esa lucha del hombre contra lo que le toca en suerte”
Teniendo en cuenta la trama de la historia es inevitable conocer su opinión sobre el conflicto árabe-israelí. "Creo que tiene que haber una solución porque no tienen otro remedio, están compartiendo una tierra pero de mala manera y la idea es que la compartan de la mejor manera posible. Igualmente, no se trata de ser optimista de una manera infantil, sino que no les queda otra que entenderse", afirma. "No sé cuánto tiempo van a tardar los líderes de ambos pueblos en llegar a una solución pero mientras tanto espero que no puedan dormir tranquilos porque hay mucha gente que está sufriendo", agrega. "Espero que algún día impere el sentido común y la gente más moderada de ambas comunidades busque la solución para a vivir en paz; es verdad que los palestinos están llevando la peor parte pero también es verdad que el Estado de Israel vive en permanente estado de alerta y eso tampoco es sano. Además, no se puede vivir bien cuando los hijos de tu vecino no tienen futuro", sostiene. •Es una apelación al diálogo. Es una apelación a la amistad, a la esperanza, “Estoy firmemente convencida que la paz en Oriente Medio es posible y que están condenados a entenderse. Israel es un hecho irreversible y Palestina también lo es. Están compartiendo ya la tierra, pero la están mal compartiendo. Ambos pueblos están allí, se trata de que sean capaces de acordar como se organizan para vivir y como se reparten ese pequeño territorio. Son problemas políticos lo que los separan y creo que los problemas políticos siempre tienen solución”.
Julia Navarro no se considera 'autora de best-seller', lo cual considera “una majadería, yo escribo libros y luego los lectores deciden si los compran o no. De manera que yo escribo libros, y punto. Que se vendan o no depende de los lectores y afortunadamente yo he vendido mucho. La crítica ha sido muy benevolente conmigo, no me puedo quejar, pero el veredicto más importante es el de los lectores, ellos tiene la última palabra”.
Y todo ello a pesar de que “en España siempre hay alguien que te busca un pero, es una buena novela pero...”, "Lo realmente importante es que uno siempre teme defraudar a los lectores", ha señalado Navarro, quien cree que, con cada nuevo libro, "empieza de cero" y supone además "una aventura para ella". "Hasta ahora he tenido muchísima suerte y mis novelas han gustado a los lectores. Les estoy muy agradecida por ello, pero no hay una fórmula que te garantice el éxito: con cada libro salgo, parto de cero y es una aventura", ha añadido.
Con respecto a su etapa de periodista recuerda que “nunca miro al pasado, no me veo haciendo nada que no sea escribir novelas. No soy nada nostálgica, aunque reconozco que nuestra clase política actual no es para tirar cohetes. El periodismo está pasando una grave crisis, creo que fue un error colgar los periódicos de manera gratuita en internet porque, ahora, los lectores no quieren pagar. Los empresarios pensaron que así podrían fidelizar a los lectores y que luego comprarían esos contenidos en internet, pero la jugada ha salido al revés.”













