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Vicente Herrera Adell, Médico General.
Miércoles, 07 de Marzo de 2012
Opinión

Hacia una medicina más humana



La manera más habitual de actuar cuando nos encontramos enfermos es acudir al médico y este, tras realizar el diagnóstico y conocer la demanda concreta, nos indica el tratamiento oportuno o los consejos adecuados. Los criterios habituales de cómo se efectúan estas actividades se fundamentan en lo que ha venido en llamarse “medicina basada en la evidencia”, que viene a ser un conjunto de conocimientos y normas de actuación, acordadas tras el análisis del curso o evolución de las diferentes enfermedades o alteraciones de la salud con ensayos clínicos y datos estadísticos a lo largo de la historia de la medicina. Por tanto, sus contenidos han sido y son convenidos y gozan de un amplio consenso, de ahí que se denomine MEDICINA CONVENCIONAL.

Esta forma de actuar procesa los síntomas y trata de anularlos de una manera más o menos inmediata, adoptando una actitud ANTI-SINTOMATICA. Es decir, ante la fiebre, dolor, ansiedad, falta de interés...etc. se dispensan fármacos o procedimientos que actúan en contra de estas expresiones; para la fiebre, antitérmicos; para el dolor, analgésicos; para la ansiedad, calmantes; para la depresión, estimulantes…etc. Este enfoque, sin duda, ha logrado y está logrando buenos resultados, ya que se han alcanzado avances en la cirugía reparadora con técnicas cada vez más sofisticadas, se realizan trasplantes de órganos que alargan la vida y se aplican correcciones con medicamentos innovadores en el genoma humano tras su descubrimiento.

En este escenario se considera la enfermedad como un error, debido, o bien a una agresión irresistible a los mecanismos de defensa del cuerpo, o bien a un fallo del funcionamiento del mismo en sus propios sistemas de regulación. Por otra parte, se analiza lo qué sucede y se aplican las medidas terapéuticas de manera separada, según sean expresiones del cuerpo, de la mente y del sistema nervioso, lo cual facilita la atención medica en diferentes especialidades sin apenas conexión entre ellas.

Ante estas premisas esta surgiendo una nueva corriente en el mundo de la medicina que encuentra un sentido biológico en cada uno de los signos y síntomas que aparecen en las enfermedades, y no las considera como consecuencia de un error, sino como resultado de una situación en que se han puesto en peligro la satisfacción de las necesidades biológicas que todo ser vivo necesita conservar para sobrevivir: nutrición, reproducción, estructura, contacto y movimiento. Por otra parte, esta corriente trata de  gestionar los síntomas desde una perspectiva que considera la existencia de un mecanismo común, en presencia de unos cambios que trascurren de forma circular entre la psique, el cerebro y los órganos.  

Se impone, pues una tarea compleja para identificar las situaciones que provocan precisamente el conflicto biológico. Esto requiere un esfuerzo de búsqueda teniendo en cuenta criterios de referencia que ayudan a esta tarea de reconocimiento. Estos criterios se sitúan en los diferentes ámbitos que condicionan el proceder humano: el psicológico, biológico, cultural y socio-económico. Por tanto, la acción terapéutica se va a ubicar en cada uno de los tres niveles señalados anteriormente: psique, cerebro y órganos.


Fundamentos que sustentan esta nueva manera de enfocar la medicina:

-    Las propuestas efectuadas por R.G. Hamer con sus cinco leyes biológicas, en donde se identifican, tras el diagnostico convencional, los contenidos de cada situación con los cambios fisiológicos y anatómicos que se observan en la enfermedad.

-    La psicología analítica de C.G. Jung y J. Hillman, que nos sirven para la comprensión del substrato psicológico y la aplicación de una psicoterapia profunda.

-     La psicología de K. Wilber, que nos utiliza para elaborar el contexto adecuado según la dimensión psicológica, biológica y socio-cultural, y ampliar terapias trascendentales.

-    La neurofisiología iniciada por Santiago Ramón y Cajal, en donde aplicamos procedimientos que actúan directamente sobre el Sistema Nervioso Central según metodología basada en Neurofeedback o retroalimentación neurológica.

-     La medicina vibracional según distintos autores como E. Bach…


Por tanto, en cada uno de los casos que se intenta llegar al fondo se tendría que efectuar lo siguiente:


1.- Elaboración de la historia clínica

2.- Identificación del sentido biológico según las cinco leyes biológicas

3.- Confección del significado (mito o relato personal)

4.- Estudio de la actividad eléctrica cerebral. Valoración del estado basal y mapa de la diferencia entre el estado estimulado y el basal.

5.- Programación y aplicación de las diferentes terapias psicológicas, vibracionales y neurológicas (Plan a seguir)

6.- Seguimiento, controles  y evaluación de los resultados


Estamos al principio del principio. Todavía falta mucho por hacer…



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