Opinión
La gran estabilidad de mi moto
Mi moto no es de las caras. No es de marca de ALTO PRESTIGIO. No llama la atención y es silenciosa. Y es que mi moto, además de discreta no le gusta molestar. Lo mejor, aparte de que es la mía es su gran estabilidad. La mayoría de los domingos por la mañana me monto en ella y me voy a descubrir parajes abruptos del Maestrazgo, a respirar aire de monte con olor de carrasca y trufa escondida, romero de miel y ganado cercano. Elegí una moto con ruedas anchas, bajita para apoyar los pies de forma cómoda y con un asiento que se acomode a mi trasero. Lo que se suele llamar una custom.
Es sólida y cómoda. Con mis piernas abrazando su depósito de carburante, y su cadena bien lubricada, me siento seguro, libre, y feliz. Ante todo es estable a cualquier contratiempo.
La estabilidad, al igual que el buen futuro, no es algo que se pueda pedir y recibir sin más, se tiene que cimentar con inteligencia y construir en base al trabajo bien hecho. Y es que, la estabilidad es importante para crear harmonía en el vivir de cada día, y poder compartir nuestra existencia con hermandad junto a todo lo que nos rodea.
Mi moto está bien diseñada y mejor construida. Junto a ella pienso en lo inestable de la época en que vivimos.
Inestabilidad en el trabajo: Muy poca gente se siente segura en su medio de ganarse la vida.
Inestabilidad afectiva: Cada vez son más las parejas rotas, familias y amistades que distan mucho del ideal que cada uno de nosotros quisiéramos experimentar.
Inestabilidad política: No se entiende que 10 o 12 millones de personas cambien su voto en tan poco tiempo. Tampoco se entiende que, después de 35 años de urnas, pocas veces sepamos elegir los políticos adecuados.
Inestabilidad ideológica: Cada vez se encuentra menos gente con firmeza de ideas y filosóficas.
Inestabilidad empresarial: Este gran motor de nuestra sociedad, cada vez se siente más inseguro en un rendimiento adecuado de su trabajo.
Inestabilidad medioambiental: Este es un problema que a medio-largo plazo hará de nuestro planeta azul, de un lugar menos apto para vivir.
Inestabilidad económica: Sin olvidar las bolsas de valores con el mayor desequilibrio y tambaleo de los últimos tiempos, jamás tantos bancos y entidades financieras muestran esa fragilidad y vulnerabilidad que nos puedan conducir a un colapso financiero.
Por eso, cada domingo al despertar, la deseo más cada día y la acaricio, y bien engrasada y lubricado su interior la monto. Sintiéndola entre mi piernas, juntos y con gozo, intentamos descubrir nuevas experiencias de diferentes mundos, mas seguros y más estables.
Mi moto no es de las caras. No es de marca de ALTO PRESTIGIO. No llama la atención y es silenciosa. Y es que mi moto, además de discreta no le gusta molestar. Lo mejor, aparte de que es la mía es su gran estabilidad. La mayoría de los domingos por la mañana me monto en ella y me voy a descubrir parajes abruptos del Maestrazgo, a respirar aire de monte con olor de carrasca y trufa escondida, romero de miel y ganado cercano. Elegí una moto con ruedas anchas, bajita para apoyar los pies de forma cómoda y con un asiento que se acomode a mi trasero. Lo que se suele llamar una custom.
Es sólida y cómoda. Con mis piernas abrazando su depósito de carburante, y su cadena bien lubricada, me siento seguro, libre, y feliz. Ante todo es estable a cualquier contratiempo.
La estabilidad, al igual que el buen futuro, no es algo que se pueda pedir y recibir sin más, se tiene que cimentar con inteligencia y construir en base al trabajo bien hecho. Y es que, la estabilidad es importante para crear harmonía en el vivir de cada día, y poder compartir nuestra existencia con hermandad junto a todo lo que nos rodea.
Mi moto está bien diseñada y mejor construida. Junto a ella pienso en lo inestable de la época en que vivimos.
Inestabilidad en el trabajo: Muy poca gente se siente segura en su medio de ganarse la vida.
Inestabilidad afectiva: Cada vez son más las parejas rotas, familias y amistades que distan mucho del ideal que cada uno de nosotros quisiéramos experimentar.
Inestabilidad política: No se entiende que 10 o 12 millones de personas cambien su voto en tan poco tiempo. Tampoco se entiende que, después de 35 años de urnas, pocas veces sepamos elegir los políticos adecuados.
Inestabilidad ideológica: Cada vez se encuentra menos gente con firmeza de ideas y filosóficas.
Inestabilidad empresarial: Este gran motor de nuestra sociedad, cada vez se siente más inseguro en un rendimiento adecuado de su trabajo.
Inestabilidad medioambiental: Este es un problema que a medio-largo plazo hará de nuestro planeta azul, de un lugar menos apto para vivir.
Inestabilidad económica: Sin olvidar las bolsas de valores con el mayor desequilibrio y tambaleo de los últimos tiempos, jamás tantos bancos y entidades financieras muestran esa fragilidad y vulnerabilidad que nos puedan conducir a un colapso financiero.
Por eso, cada domingo al despertar, la deseo más cada día y la acaricio, y bien engrasada y lubricado su interior la monto. Sintiéndola entre mi piernas, juntos y con gozo, intentamos descubrir nuevas experiencias de diferentes mundos, mas seguros y más estables.


















