Los partidos de Oropesa del Mar muestran sus diferencias y carencias en el debate de mociones políticas
El debate de las mociones presentadas por Compromís y Ciudadanos en el pleno ordinario de mayo en el Ayuntamiento de Oropesa del Mar sirvió para recordarnos porque gobierna el Partido Popular con el apoyo de Si se puede Oropesa, en lugar de una coalición “progresista” entre Compromís, PSOE, Ciudadanos y Si se puede Oropesa, al final de la corrida se detestan más entre ellos de lo que individualmente repudian al PP.
La primera moción de Compromís estaba relacionada con el tema candente de estos días, los Presupuestos Generales del Estado para 2017. Concretamente los nacionalistas proponían manifestar el apoyo del Ayuntamiento de Oropesa del Mar al contenido de las resoluciones aprobadas en las Cortes Valencianas y mostrar el rechazo a los Presupuestos Generales del Estado.
La propuesta no llegó ni a debatirse, al ser dinamitada por una enmienda a la totalidad presentada por el Grupo Municipal del PP, en la que ampliaban las reclamaciones a cuestiones como empleo, reformas económicas, mejora de la financiación e inversiones de la Generalitat Valenciana.
Arantxa Martínez apeló a que se trata de un tema que no compete directamente al consistorio para abstenerse en la votación, mientras que desde Ciudadanos, Araceli de Moya comenzó criticando la enmienda a la totalidad del PP, por considerarla una aplicación del rodillo de la mayoría “aprovechar el trabajo de los compañeros para imponer sus criterios”.
Josep Lluis Romero no salía de su asombro ante el varapalo del PP, afirmando “es preocupante que no puedan votar lo mismo que en Les Corts”, mezclando a la Generalitat Valenciana con cuestiones “que no tienen que ver”.
Fernando Domínguez, portavoz del PSOE, aseguró no entender la enmienda a la totalidad “es una forma de decir que no a la moción, parece que el juego democrático lo pervierten”, criticando que la enmienda no se hubiera presentado en las comisiones previas al pleno.
Tomas Fabregat, portavoz del PP, justificó la enmienda asegurando que en el Ayuntamiento de Castellón –gobernado por PSOE y Compromís- se aprobó una moción similar.
Pero la armonía y el rechazo unánime de la oposición al proceder del PP no duró demasiado, ya que en el segundo turno de intervenciones Ciudadanos pasó a criticar el “victimismo de Compromís”, lo que provocó la respuesta de Romero, asegurándole a la portavoz de Ciudadanos que ellos no utilizan la expresión “España nos roba” y reivindicó que las mociones que presenta su grupo son “de nuestro puño y letra, totalmente locales”.
La enmienda a la totalidad, solo respaldada por el PP, precisó de dos votaciones para resolver el empate gracias al voto de calidad del alcalde, Rafael Albert.
Llegó el turno para la moción, también de Compromís, para manifestar el apoyo del consistorio a las competencias de la Generalitat Valenciana en materia de Derecho Civil Valenciano, tal como está previsto en el Estatuto de Autonomía Valenciano, después de que tres leyes aprobadas por Les Corts Valencianes hayan sido recurridas por el Gobierno de España, motivo por el cual, la Asociación de Juristas Valencianos han solicitado la retirada de dicho recurso, recuperando así los valencianos los derechos que le corresponden.
Arantxa Martínez volvió a excusar su abstención en la lejanía que a su juicio tiene este tema para los oropesinos, mientras que Araceli de Moya (Ciudadanos), se lanzó en tromba con una exhaustiva argumentación para oponerse a la propuesta nacionalista.
PP y PSOE no dijeron ni pio, apoyando sin más explicaciones la propuesta de Compromís, que no quiso ni entrar en debate con la portavoz de Ciudadanos.
Al final, Compromís, PP y PSOE dijeron si a la moción, absteniéndose Ciudadanos y Si se puede Oropesa. Los azares de la política crean extrañas alianzas. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, aunque sea mi enemigo.
Y terminó el sainete con la moción de Ciudadanos para declarar al Ayuntamiento de Oropesa del Mar a favor de la lucha contra la violencia en las gradas.
En este punto, la argumentación de Araceli de Moya se basó en la propuesta de su partido previamente aprobada en la Diputación Provincial de Castellón. En su intervención se deshizo en parabienes con la organización de la Gala del Deporte, en la que los valores fueron un eje conductor, apelando a la creación de una mesa sectorial con la participación de clubs, padres y niños.
Arantxa Martínez, de Si se puede Oropesa, se mostró a favor de “cualquier iniciativa contra la violencia”, aunque matizó que es una problemática en la que “ya se está trabajando”.
Con mayor vehemencia defendió los avances obtenidos en esta materia la titular de Deportes, Sonia Bellés, quien destacó que se lleva desde antes del inicio de temporada trabajando, no solo con el futbol, sino con todos los deportes que se practican en el municipio, destacando que ya se cuenta con los instrumentos y se han obtenido con ellos muy buenos resultados. Por ese motivo, la concejala de Deportes reclamó a De Moya que retirase el último párrafo de la moción, en el que se instaba a seguir buscando nuevas herramientas para avanzar en la solución de esta problemática.
Ahí comenzó el disparate.
La petición de la titular de Deportes obligaba al pleno a aprobar la introducción de una enmienda parcial al texto de la moción, a pesar de que ya se había realizado un primer turno de palabra –que no se tome la palabra no significa que no se hiciera-. De la interpretación de que fue un “diálogo” y no una “deliberación”, por parte del secretario municipal surgió el enfado del concejal de Compromís, Josep Lluis Romero, quien reclamaba la aplicación del Reglamento de Orden y Funcionamiento (ROF) a rajatabla.
Comenzaron ahí los dimes y diretes sobre quien sabe y quien no de reglamentos, quien los aplica o quien lo hace solo cuando le conviene, lo que terminó con los concejales nacionalistas declarándose en rebeldía y negándose a emitir su voto, lo que se interpretó por parte de la secretaría municipal como una abstención.
La moción, con la enmienda introducida a golpe de silencios, se fue respaldada por todos los grupos municipales, a excepción claro de los rebeldes de Compromís.
Pero la guinda del pastel llegó en el turno de Ruegos y Preguntas, en el que la concejala Arantxa Martínez, de Si se puede Oropesa, interpeló a la portavoz de Ciudadanos, Araceli de Moya, a cuento de unas declaraciones de esta última en una televisión, en las que presuntamente decía de la concejala –recientemente sumada al equipo de gobierno- “estos de Podemos han venido solo ha trincar”, lo que provocó una airada réplica por parte de De Moya y el reinicio de los bufidos y aspavientos de Romero, escandalizado por el giro de los acontecimientos y el desconocimiento del funcionamiento del pleno por parte de unos y otros, aunque finalmente hasta para él hubieron reprimendas por su interpretación del ROF.
De ahí, Martínez pasó a marcar distancias con el equipo de gobierno al que pertenece, realizando preguntas y ruegos a sus compañeros en el ejecutivo local, en un intento quizá de permanecer equidistante, como verso libre o conciencia crítica de un PP, al que en otros aspectos más polémicos apoya sin fisuras. Estar dentro y fuera el mismo tiempo. Con ellos, pero no como ellos.
El debate de las mociones presentadas por Compromís y Ciudadanos en el pleno ordinario de mayo en el Ayuntamiento de Oropesa del Mar sirvió para recordarnos porque gobierna el Partido Popular con el apoyo de Si se puede Oropesa, en lugar de una coalición “progresista” entre Compromís, PSOE, Ciudadanos y Si se puede Oropesa, al final de la corrida se detestan más entre ellos de lo que individualmente repudian al PP.
La primera moción de Compromís estaba relacionada con el tema candente de estos días, los Presupuestos Generales del Estado para 2017. Concretamente los nacionalistas proponían manifestar el apoyo del Ayuntamiento de Oropesa del Mar al contenido de las resoluciones aprobadas en las Cortes Valencianas y mostrar el rechazo a los Presupuestos Generales del Estado.
La propuesta no llegó ni a debatirse, al ser dinamitada por una enmienda a la totalidad presentada por el Grupo Municipal del PP, en la que ampliaban las reclamaciones a cuestiones como empleo, reformas económicas, mejora de la financiación e inversiones de la Generalitat Valenciana.
Arantxa Martínez apeló a que se trata de un tema que no compete directamente al consistorio para abstenerse en la votación, mientras que desde Ciudadanos, Araceli de Moya comenzó criticando la enmienda a la totalidad del PP, por considerarla una aplicación del rodillo de la mayoría “aprovechar el trabajo de los compañeros para imponer sus criterios”.
Josep Lluis Romero no salía de su asombro ante el varapalo del PP, afirmando “es preocupante que no puedan votar lo mismo que en Les Corts”, mezclando a la Generalitat Valenciana con cuestiones “que no tienen que ver”.
Fernando Domínguez, portavoz del PSOE, aseguró no entender la enmienda a la totalidad “es una forma de decir que no a la moción, parece que el juego democrático lo pervierten”, criticando que la enmienda no se hubiera presentado en las comisiones previas al pleno.
Tomas Fabregat, portavoz del PP, justificó la enmienda asegurando que en el Ayuntamiento de Castellón –gobernado por PSOE y Compromís- se aprobó una moción similar.
Pero la armonía y el rechazo unánime de la oposición al proceder del PP no duró demasiado, ya que en el segundo turno de intervenciones Ciudadanos pasó a criticar el “victimismo de Compromís”, lo que provocó la respuesta de Romero, asegurándole a la portavoz de Ciudadanos que ellos no utilizan la expresión “España nos roba” y reivindicó que las mociones que presenta su grupo son “de nuestro puño y letra, totalmente locales”.
La enmienda a la totalidad, solo respaldada por el PP, precisó de dos votaciones para resolver el empate gracias al voto de calidad del alcalde, Rafael Albert.
Llegó el turno para la moción, también de Compromís, para manifestar el apoyo del consistorio a las competencias de la Generalitat Valenciana en materia de Derecho Civil Valenciano, tal como está previsto en el Estatuto de Autonomía Valenciano, después de que tres leyes aprobadas por Les Corts Valencianes hayan sido recurridas por el Gobierno de España, motivo por el cual, la Asociación de Juristas Valencianos han solicitado la retirada de dicho recurso, recuperando así los valencianos los derechos que le corresponden.
Arantxa Martínez volvió a excusar su abstención en la lejanía que a su juicio tiene este tema para los oropesinos, mientras que Araceli de Moya (Ciudadanos), se lanzó en tromba con una exhaustiva argumentación para oponerse a la propuesta nacionalista.
PP y PSOE no dijeron ni pio, apoyando sin más explicaciones la propuesta de Compromís, que no quiso ni entrar en debate con la portavoz de Ciudadanos.
Al final, Compromís, PP y PSOE dijeron si a la moción, absteniéndose Ciudadanos y Si se puede Oropesa. Los azares de la política crean extrañas alianzas. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, aunque sea mi enemigo.
Y terminó el sainete con la moción de Ciudadanos para declarar al Ayuntamiento de Oropesa del Mar a favor de la lucha contra la violencia en las gradas.
En este punto, la argumentación de Araceli de Moya se basó en la propuesta de su partido previamente aprobada en la Diputación Provincial de Castellón. En su intervención se deshizo en parabienes con la organización de la Gala del Deporte, en la que los valores fueron un eje conductor, apelando a la creación de una mesa sectorial con la participación de clubs, padres y niños.
Arantxa Martínez, de Si se puede Oropesa, se mostró a favor de “cualquier iniciativa contra la violencia”, aunque matizó que es una problemática en la que “ya se está trabajando”.
Con mayor vehemencia defendió los avances obtenidos en esta materia la titular de Deportes, Sonia Bellés, quien destacó que se lleva desde antes del inicio de temporada trabajando, no solo con el futbol, sino con todos los deportes que se practican en el municipio, destacando que ya se cuenta con los instrumentos y se han obtenido con ellos muy buenos resultados. Por ese motivo, la concejala de Deportes reclamó a De Moya que retirase el último párrafo de la moción, en el que se instaba a seguir buscando nuevas herramientas para avanzar en la solución de esta problemática.
Ahí comenzó el disparate.
La petición de la titular de Deportes obligaba al pleno a aprobar la introducción de una enmienda parcial al texto de la moción, a pesar de que ya se había realizado un primer turno de palabra –que no se tome la palabra no significa que no se hiciera-. De la interpretación de que fue un “diálogo” y no una “deliberación”, por parte del secretario municipal surgió el enfado del concejal de Compromís, Josep Lluis Romero, quien reclamaba la aplicación del Reglamento de Orden y Funcionamiento (ROF) a rajatabla.
Comenzaron ahí los dimes y diretes sobre quien sabe y quien no de reglamentos, quien los aplica o quien lo hace solo cuando le conviene, lo que terminó con los concejales nacionalistas declarándose en rebeldía y negándose a emitir su voto, lo que se interpretó por parte de la secretaría municipal como una abstención.
La moción, con la enmienda introducida a golpe de silencios, se fue respaldada por todos los grupos municipales, a excepción claro de los rebeldes de Compromís.
Pero la guinda del pastel llegó en el turno de Ruegos y Preguntas, en el que la concejala Arantxa Martínez, de Si se puede Oropesa, interpeló a la portavoz de Ciudadanos, Araceli de Moya, a cuento de unas declaraciones de esta última en una televisión, en las que presuntamente decía de la concejala –recientemente sumada al equipo de gobierno- “estos de Podemos han venido solo ha trincar”, lo que provocó una airada réplica por parte de De Moya y el reinicio de los bufidos y aspavientos de Romero, escandalizado por el giro de los acontecimientos y el desconocimiento del funcionamiento del pleno por parte de unos y otros, aunque finalmente hasta para él hubieron reprimendas por su interpretación del ROF.
De ahí, Martínez pasó a marcar distancias con el equipo de gobierno al que pertenece, realizando preguntas y ruegos a sus compañeros en el ejecutivo local, en un intento quizá de permanecer equidistante, como verso libre o conciencia crítica de un PP, al que en otros aspectos más polémicos apoya sin fisuras. Estar dentro y fuera el mismo tiempo. Con ellos, pero no como ellos.
















