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GECEN
Martes, 24 de Abril de 2012
Opinión

GECEN considera una prioridad cambiar el modelo de la especulación por el de la sostenibilidad

La Ciudad de las Lenguas y los proyectos urbanísticos provinciales, en mente más que en realidades, ofrecen más de lo mismo.


Siguen adelante los macroproyectos urbanísticos de Burriana, Torreblanca, La Vall d’Alba, Ciudad de las Lenguas y un extenso etcétera que nos llevaron a la actual situación económica, social y medioambiental con especial intensidad en la Comunidad. Es cierto que más en planos que en realidad alguna, pero seguir por este camino es sin duda continuar apostando por un modelo nefasto en todos los sentidos.
A ello se unen infraestructuras realizadas como herramientas para la viabilidad de los PAI. Es el caso de las dos desaladoras que producirán agua sin uso conocido, un aeropuerto sin aviones, etc. Cientos de millones en la construcción y millones en mantenimiento pagados con dinero público.
Por otro lado, infraestructuras básicas que sirven para la sostenibilidad y el medio ambiente siguen sin hacerse. Por ejemplo, las depuradoras del Maestrat paralizadas e inacabadas, la liberalización de la AP-7 o la red de cercanías a Vinaròs por citar algunos.
GECEN exige un cambio en los usos y en cómo se trata el territorio, un cambio energético que apueste por las renovables y no por el petróleo de Columbretes, en el transporte público, en la protección del litoral, en la gestión adecuada de los residuos y no en su incineración, etc.
La política de los PAI, de infraestructuras innecesarias con fuerte impacto económico, social y medioambiental como aeropuerto y desaladoras o trasvases, de incineradoras, de AVE y autopistas que no se quieren liberalizar, de plataformas petrolíferas, de destrucción de la biodiversidad, del hormigoneo del ecosistema litoral, del cambio climático y un largo etcétera, es un modelo de futuro que no interesa a nivel económico, social y medioambiental al conjunto de la sociedad y que, sin embargo, es el que se ha impuesto y se pretende perpetuar en un futuro pese a la situación tan lamentable a la que nos ha llevado y de la que se pretende salir imponiendo más penuria social y sacrificio medioambiental. Como ejemplo de esto último, la modificación de la Ley de Costas va por este camino, más hormigón y destrucción del litoral cuya justificación es, como siempre, los puestos de trabajo, el pan para hoy y hambre para mañana.

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