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Jesús Vinuesa Roca
Domingo, 06 de Mayo de 2012
Opinión

Dinero negro No, caduco Si

[Img #7156]Desde tiempos remotos el hombre ideó sistemas para dar valor a las cosas y poder intercambiarlas. Primero se utilizó el trueque y luego surgió el dinero.

Durante la época romana se pagaba con sal, puesto que esta era un producto imprescindible para la conservación de los alimentos. De ahí viene que actualmente utilicemos la palabra SALARIO a los sueldos que percibimos.
Antiguamente productos como las pieles de animales convivieron con el dinero convencional para realizar compras o intercambios, pues las pieles eran de gran utilidad para protegerse del frio e incluso para construir viviendas.
Más tarde se eligió el oro para hacer dinero y ser este noble metal el que sustituyera a la sal, pieles etc., y con él, poder adquirir o vender mercancías.

La gente cuando tenía mucho dinero-oro, lo guardaba en unos establecimientos donde poseían cajas fuertes. El dueño de ese oro lo retiraba de la caja fuerte cuando lo necesitaba para adquirir productos. Con el oro de los depositarios acuñaron monedas de distintos valores. Con el tiempo las monedas se fabricaron de plata, de cobre, de cinc… Siempre, esas monedas se podían cambiar por el oro guardado, pero solamente a esos dueños o depositarios del oro en cuestión. Los que hacían negocios y ganaban dinero compraban oro y aumentaban sus depósitos de oro. De esta forma surgió el dinero-monedas y… los bancos.
Después, los bancos, inventaron los billetes en los que decía: “páguese al portador de este billete una cantidad en oro”
Actualmente el dinero ha perdido su relación e intercambio con los metales nobles. El dinero es una cosa abstracta que sube o baja de valor para comprar o vender de acuerdo a la oferta y demanda del mercado. El valor del dinero se mide por la cantidad de bienes que se pueden adquirir con él. El dinero, representa mayor valor cuando es escaso y viceversa.

Últimamente ha aparecido un nuevo dinero que no es ni de papel ni de metal, es de plástico. Las tarjetas de plástico las han inventado los bancos para ganar dinero y trabajar menos. Podría ser la solución del futuro, una sociedad sin dinero, pero esto es otra cuestión. Mientras tanto los bancos sacan sus beneficios cobrando por su emisión y por su conservación. Cobran un porcentaje de toda aquella gente que sin recibir dinero cobra a través del plástico. Y esas tarjetas representan lo mismo que representaban los primeros billetes. Ellas mismas no poseen ningún valor, pero les avala un dinero que está en un banco. Y ni siquiera eso, les avala una cantidad numérica que dice que el poseedor de la tarjeta tiene una cantidad de dinero, incluso cuando ese dinero no esté contante y sonante en el banco. Con todo este invento del dinero, se puede ser rico porque tenemos una tarjeta que dice que tenemos millones en el banco, aunque esos millones no estén. Y es que el dinero no siempre se consigue de los bancos en efectivo. Cuando los bancos dan un préstamo, generalmente es a través de un papel que dice que en una cuenta tienes una cantidad de dinero representada por un número. En realidad, ni siquiera prestan el dinero que otros han dejado en depósito. De hecho, los bancos, crean un dinero desde la promesa de los prestamistas de devolverlo. En definitiva, el banco deja un dinero que no posee y lo anota en una cuenta del prestatario, es decir, del que pide el dinero, en forma de cifra. Cada vez que un banco presta dinero, se amplia en la sociedad la cantidad de este, y automáticamente suben los precios, pues al poseer más dinero –más crédito, que no es lo mismo que dinero- se compran más cosas, y al haber tanta demanda se sube el valor de los bienes y/o servicios, y aparece la inflación.  La inflación hace que las cosas valgan más dinero, pero si esa inflación se desmadra viene el caos, la quiebra, y el hundimiento económico.

Mientras tanto, los especuladores que no empresarios, aunque la mayoría estén entre ellos, han ido acumulando dinero negro que cobraban de forma ilícita de los consumidores, y ese dinero negro lo han ido acaparando en países fiscales, de tal manera que en la calle, en la sociedad, hay mucho menos dinero movible del que debería haber.
Todos sabemos que el dinero es como la sangre, si no circula sobreviene la muerte. Si no hay dinero que se mueva nadie compra, y como nadie vende, no se gana dinero para comprar, y en ese circulo vicioso es cuando aparece el cierre de empresas, negocios y formas de vida. Toda esta zozobra e incertidumbre económica redunda con el paro de la sociedad, llegando a la miseria económica para muchas familias.
Pero a esto hay que añadir otra circunstancia que agrava aun más todo este embrollo. Los bancos, que con su afán, -cuando sí codicia-, de ganar dinero dejaron más del que poseían, ahora resulta, que sobre todos aquellos préstamos para viviendas y coches, ante la paralización económica se han tenido que ejecutar las condiciones del préstamo/hipoteca, y se ven con un montón de viviendas y coches, cuando también con la desaparición del coche. Y estos bancos tan culpables por sus acciones como los de aquellos que se lo permitieron, llámese gobierno, piden ayuda a los gobiernos para salir adelante, porque tienen pisos pero no dinero. Muchos bancos se han transformado de la noche a la mañana en inmobiliarias.
El gobierno que tiene ante si toda esta situación, está tomando unas medidas que posiblemente sean las adecuadas para que en un futuro vuelva este país a lo que nunca debió dejar de ser, un país con trabajo, con asistencia sanitaria y educativa. Con unas pensiones para poder vivir dignamente. Con prestaciones económicas para los desempleados y con la posibilidad de encontrar un nuevo trabajo en un tiempo prudencial. Y que los miles de pequeños negocios puedan vivir con empleados que coticen y que todo funcione como debiera. Ahora resulta que por culpa de los poderosos, es el pueblo sencillo y trabajador, el pueblo llano, los que pagamos las consecuencias, mientras los culpables de esta situación, llámense políticos y bancos, siguen por regla general disfrutando de ese estado de bienestar que millones de españoles ya hemos perdido.
Ahora el gobierno está estudiando, o quizás ya lo haya decidido, de poner en práctica una AMNISTIA FISCAL. Ahora resulta que los culpables de que no circule el dinero que debiera, podrán aflorarlo con un 10 % de fiscalidad. Es una medida que puedo entender pero… ¿Por qué tantas veces los defraudadores y golfos de esta sociedad tienen que pagar tan poco por tanto? ¿Por qué tan poco por ser los responsables de que no haya el suficiente dinero para sostener la sociedad viva? ¿Por qué  tan poco por haber mantenido un dinero escondido que no declararon con el IVA correspondiente? Con un 10% de castigo, por haber defraudado un 18% que no pagaron cuando debieron, reciben un beneficio neto del 8%. INAUDITO E INJUSTIFICABLE, ADEMAS DE INTOLERABLE.
Yo, desde mi posición de pueblo llano, propongo con humildad al gobierno lo siguiente:
Es verdad que la medida que quiere tomar el gobierno pueda servir para que al aflorar más dinero, circule este y comience a brotar el movimiento social. Pero no es seguro que el dinero aflorado por los defraudadores se ponga en circulación. Esta gente no necesita hacer nada, pues tiene suficiente dinero para vivir. Seguirán como hasta ahora y creo que no habrá notoria social con su recién legitimado dinero negro. No querrán exponer su recién validado dinero.
¿Qué pasaría si el gobierno fabricase dinero en una cantidad aproximada al que existe en los paraísos fiscales?
Ese dinero debería ser repartido entre la sociedad española en base a “0” y/o muy bajo interés.
Ese dinero no debería ser entregado a los bancos. Debería ser entregado a entidades que al hacer buen uso de él, movieran el mercado comprando mercancías, bienes y servicios. A ONGs que se desviven por ayudar con alimentos y demás artículos de primera necesidad. A familias de parados de larga duración sin ingresos y al borde del desahucio.
Creo que el gobierno debería estudiar muy bien como repartir ese dinero. Ese dinero lo recibirían pequeños negocios familiares, propietarios de pisos alquilados y un largo etc. Por supuesto también irían a los bancos desde miles de ciudadanos deudores de esos bancos.
Está claro que no se puede hacer dinero porque sí. Ese dinero después de hacer su cometido debería ser retirado de la circulación. La solución para esto creo que la tengo, es el huevo de Colón. Evidentemente no se debe informar al personal de cual es esta solución, pues los estafadores de siempre se aprovecharían para trampear y hacer más gala de su ofició tan poco digno como ignominioso, indecente e inmoral. Este dinero es el dinero caduco al que me refiero en el título de esta escrito.
Estamos viviendo un momento excepcional como nunca se recuerda en este país, por lo tanto necesitamos soluciones excepcionales. Creo que esta solución podría dar resultado, y si no es así que alguien me lo aclare, pero con una explicación que la pueda entender el hombre de la calle, como yo he intentado hacerlo con este artículo.


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