Luis Enrique Muñiz evoca en Chihuahua sus raíces musicales cubanas
El artista cubano inicia de una serie de conciertos para dar a conocer su trabajo musical
![[Img #70618]](http://el7set.es/upload/images/03_2019/6324__sam4102.jpg)
A guitarra y voz. Luis Enrique Muñiz inicia en la ciudad de Chihuahua una serie de conciertos de presentación de su disco “Al derecho y al revés”, un espectáculo musical íntimo y profundamente poético, que además de los temas de su trabajo discográfico y temas propios inéditos, incluye un repertorio de canciones cubanas y latinoamericanas de todos los tiempos, argentinas, venezolanas, cubanas y, por supuesto, el bolero que tanto gusta en México.
Este cantante cubano surge del actor que vive en todo su ser y que proyecta hacia el resto de actividades que desarrolla, dirección teatral, composición musical, docencia, “todo lo que hago, lo hago desde el actor”, explica.
Con una impresionante trayectoria académica y profesional a sus espaldas, tanto en Cuba como después en Venezuela, le ha llevado con su música a países como Cuba, Rusia, España, Venezuela, Colombia, Argentina o República Dominicana. Además, es también ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Música Popular Cubana y ha compuesto escrito música para artistas en Venezuela y Estados Unidos, una experiencia que le ha permitido incursionar en sonidos y ritmos que no hubiera escrito para sí mismo.
Su interpretación, en ocasiones sin más cobertura que su calidad vocal, está cargada de histrionismo, comunica con la palabra y el gesto, arropadas de musicalidad y acordes con reminiscencias de jazz. Representa una generación de la Trova Cubana que lucha por abrirse paso en la música actual, en demasiadas ocasiones alejada del corazón y pos de la comercialidad.
No obstante, tampoco eso es un objetivo para este polifacético artista cubano “trato de no hacer nada que no me divierta, creo que eso es importante”. De ese modo nos comparte la que para él es la definición más acertada de lo que significa la felicidad, que es la que le escuchó a otro artista “para mí el éxito es no tener que hacer nada por dinero y no dejar de hacer nada que quiera hacer por no tener el dinero para hacerlo”.
Hijo de padres diplomáticos, su vida estuvo llena de viajes a todos los rincones del globo por las encomiendas de su familia, pero sin lugar a dudas lo que más lo marcó para definir el artista que es hoy fueron los 40 días que pasó en Moscú, que le permitieron visitar la casa de Konstantín Stanislavski, un hecho que lo condujo definitivamente a gravitar el resto de su vida alrededor del teatro.
Eso lo llevaría a lograr la acreditación como actor profesional por parte del Consejo nacional de las artes escénicas en La Habana (Cuba) y posteriormente en Venezuela la Licenciatura en Dirección Teatral.
Desde ahí surge su vinculación con Chihuahua, gracias a su esposa, a la que conoció durante una gira de la Compañía Tlatoani en Venezuela. Precisamente sería una obra del director y dramaturgo Víctor Ele Ruíz, “Buitre con corbata de colores”, con la que realizaría su primera ponencia para la carrera de dirección teatral. Actualmente, además de retomar su carrera musical, participa en un proyecto de Iván Elier.
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A guitarra y voz. Luis Enrique Muñiz inicia en la ciudad de Chihuahua una serie de conciertos de presentación de su disco “Al derecho y al revés”, un espectáculo musical íntimo y profundamente poético, que además de los temas de su trabajo discográfico y temas propios inéditos, incluye un repertorio de canciones cubanas y latinoamericanas de todos los tiempos, argentinas, venezolanas, cubanas y, por supuesto, el bolero que tanto gusta en México.
Este cantante cubano surge del actor que vive en todo su ser y que proyecta hacia el resto de actividades que desarrolla, dirección teatral, composición musical, docencia, “todo lo que hago, lo hago desde el actor”, explica.
Con una impresionante trayectoria académica y profesional a sus espaldas, tanto en Cuba como después en Venezuela, le ha llevado con su música a países como Cuba, Rusia, España, Venezuela, Colombia, Argentina o República Dominicana. Además, es también ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Música Popular Cubana y ha compuesto escrito música para artistas en Venezuela y Estados Unidos, una experiencia que le ha permitido incursionar en sonidos y ritmos que no hubiera escrito para sí mismo.
Su interpretación, en ocasiones sin más cobertura que su calidad vocal, está cargada de histrionismo, comunica con la palabra y el gesto, arropadas de musicalidad y acordes con reminiscencias de jazz. Representa una generación de la Trova Cubana que lucha por abrirse paso en la música actual, en demasiadas ocasiones alejada del corazón y pos de la comercialidad.
No obstante, tampoco eso es un objetivo para este polifacético artista cubano “trato de no hacer nada que no me divierta, creo que eso es importante”. De ese modo nos comparte la que para él es la definición más acertada de lo que significa la felicidad, que es la que le escuchó a otro artista “para mí el éxito es no tener que hacer nada por dinero y no dejar de hacer nada que quiera hacer por no tener el dinero para hacerlo”.
Hijo de padres diplomáticos, su vida estuvo llena de viajes a todos los rincones del globo por las encomiendas de su familia, pero sin lugar a dudas lo que más lo marcó para definir el artista que es hoy fueron los 40 días que pasó en Moscú, que le permitieron visitar la casa de Konstantín Stanislavski, un hecho que lo condujo definitivamente a gravitar el resto de su vida alrededor del teatro.
Eso lo llevaría a lograr la acreditación como actor profesional por parte del Consejo nacional de las artes escénicas en La Habana (Cuba) y posteriormente en Venezuela la Licenciatura en Dirección Teatral.
Desde ahí surge su vinculación con Chihuahua, gracias a su esposa, a la que conoció durante una gira de la Compañía Tlatoani en Venezuela. Precisamente sería una obra del director y dramaturgo Víctor Ele Ruíz, “Buitre con corbata de colores”, con la que realizaría su primera ponencia para la carrera de dirección teatral. Actualmente, además de retomar su carrera musical, participa en un proyecto de Iván Elier.





