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Sábado, 14 de Septiembre de 2019
Música

Juan Carlos Heredia, la evolución de una voz

El joven barítono chihuahuense ha desarrollado una espectacular carrera musical con la que quiere triunfar en Europa

El cantante visitó Chihuahua invitado por la OFECH antes de viajar a Rusia con la Fundación sic itur ad astra (siaa) de Liechtenstein de la que forma parte

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La evolución es una característica innata en la naturaleza y de ella se desprende el avance de la humanidad con el caminar de los siglos, colocándonos en la cúspide del reino animal al ganar una carrera con la vida que comenzó con un protozoo en un charco de barro.

En la música la evolución ha creado estilos musicales, corrientes artísticas, grandes leyendas como Mozart, Beethoven, Wagner, Debussy, Paganini, Caruso, Callas, grandes individuos que fueron un paso más lejos en lo que ya estaba establecido y quisieron ver por sí mismos lo que el arte escondía más allá de lo que había ante sus ojos.

Por ese motivo, no hay evolución que parta de un punto equivocado, tan solo hay evolución.

Una banda de death metal sueco del montón como Therion, terminó en orquestaciones cada vez más recargadas y el empleo de orquestas sinfónicas cada vez mayores, voces líricas y coros clásicos para sus composiciones, lo que llevó a parir una obra maestra como “Theli” en 1996 y completar el círculo de una evolución que parecía imposible.

 

Eso mismo le puede pasar a un muchacho de Cuauhtémoc fascinado desde los 14 años por el heavy metal y grupos como Iron Maiden, que después se sumergió en el lado tenebroso del death metal con guitarras oscuras y pesadas, voces guturales y la expresión de los sentimientos más oscuros de la mente humana y terminar cantando arias de ópera y zarzuelas por todo el mundo. Es la maravilla de la evolución en su máxima expresión.

 

Juan Carlos Heredia es un cantante lírico poco común, viaja en motocicleta (una Yamaha V Star 1100), sintió el llamado de la música desde uno de sus extremos, el metal, y a los 17 años ya formaba parte de su banda de death metal, Richter, con la que realizó algunas presentaciones en Cuauhtémoc y en la ciudad de Chihuahua. Para perfeccionar su técnica con la guitarra ingresó en el Conservatorio de Música de Chihuahua y se presentó al examen de acceso con su flamante Jackson Flying V en su estuche de ataúd, para descubrir con pesar que allí no se estudiaba guitarra eléctrica, sino clásica. Inasequible al desaliento pidió prestada una guitarra acústica a otro aspirante y se dispuso a interpretar una balada de Saratoga, con la que abrió las puertas de la institución. Tenía 19 años de edad.

 

Esta anécdota no es más que una de las muchas felices coincidencias que le fueron dirigiendo al lugar que ocupa actualmente en la música, barítono, descubriendo las cualidades de su voz gracias a una maestra del Conservatorio de Música de Chihuahua  al escuchar su voz le dijo que tenía cualidades para cantar ópera, por lo que lo animó a presentarse a una audición. Esa circunstancia le cambiaría la vida para siempre.

 

Una audición, unas pocas clases y tres meses después ya se presentaba en un concierto como cantante lírico, de modo que decidió cambiarse de carrera, de guitarra a canto. El joven Juan Carlos acabó de convencerse a la vista de una señal del universo, que le condujo a entregarse en cuerpo y alma al canto y a perder en un camión en el que viajaba a Cuauhtémoc su guitarra. Ya no volvería a necesitarla.

 

Junto a cuatro compañeros guitarristas decidió viajar a la Ciudad de México para continuar su formación ingresando en la Escuela Superior de Música. En la capital trabajaba como cantante, cantando fuera de los restaurantes, flash mobs en Polanco, en coros, allí donde podía, hasta que surgió la oportunidad de su primer solo en Guanajuato.

 

En Chihuahua tuvo otra gran oportunidad interpretando la zarzuela Luisa Fernanda. A esa presentación invitó a sus padres, que le felicitaron por cómo cantó, pero que aún desconfiaban de la elección que había hecho su hijo para ganarse la vida y le recomendaban otras carreras profesionales más prometedoras económicamente. Sin embargo, con el canto comenzaron a verlo más centrado en su carrera, “se desconcertaron” reconoce el cantante, “pero ahora están contentos”.

 

La ópera ha cambiado profundamente a este joven barítono, llevándole a dejar de fumar, cuidar su dieta, cuidarse físicamente y concentrarse en su carrera, “estoy obstinado en mejorar mi mente, mi canto, la técnica, expresarme mejor. Eso me acerca más a mi familia. Me hace más generoso, más humano. Cantar ópera me sigue cambiando día con día”.

 

Según reconoce el cantante, la primera ópera que escuchó y le gustó fue La Boheme de Puccini y, aunque su ópera favorita, la que más le gusta cantar, es El Barbero de Sevilla, “es un rol (Figaro) que por tesitura, voz y edad me queda bien”. Pero su gran pasión es la zarzuela “me apasiona cantar en español, no es la misma emoción que cantar en italiano, por ejemplo”.

 

Su primer papel en una ópera fue el del notario en Don Pasquale de Donizetti, una actuación para la que se maquilló él mismo, aunque viendo ahora las fotografías de la función bien pudiera ser el cantante de Mayhem.

 

Juan Carlos Heredia durante su estancia en México obtuvo el segundo premio de Ópera en Bellas Artes, el Premio del público a la Mejor Interpretación en el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, primer lugar del Concurso de Canto Mariza Alemán y Premio Ópera  de Coahuila en el Concurso Internacional Sinaloa. Su despegue llegó con su incorporación en el Estudio de Ópera de Bellas Artes, con Ramón Vargas como director, un grandísimo tenor que le dio mucho apoyo en su formación. Pero lo mejor estaba por llegar. En 2016 ganó el primer premio en Zarzuela en el Concurso Internacional Operalia, recibiendo el premio de la mano del mismísimo maestro Plácido Domingo, un escaparate privilegiado para entrar en la órbita de los managers y agentes internacionales. Esa noche, durante la cena, el maestro Plácido Domingo le preguntó “¿Te gustaría ir a la ópera de Los Ángeles?”, una enorme oportunidad que el joven barítono aprovechó durante dos años.

 

Esta gran oportunidad y la confianza del legendario tenor español le hizo merecedor de otra presentación importante, en la ciudad de New York, con una invitación a Ópera América, donde interpretó la romanza con la que ganó Operalia, “Amor, vida de mi vida”. Una noticia le sorprendió al llegar a la gran manzana, cuando recibió una llamada del agente de Plácido Domingo, que le preguntó si le importaba que le maestro lo acompañara al piano, y al día siguiente estaba en una sala del Metropolitan ensayando, hablando de música y recibiendo grandes consejos de un artista que Juan Carlos describe como “una persona generosa tanto como director, cantante, artista”.

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Durante este tiempo ha interpretado a Figaro en el Barbero de Sevilla de Rossini; Marcelo y Schaunard en La Boheme de Puccini; Zurga en Los pescadores de perlas de Bizet; Malatesta en Don Pasquale; Belcore en El elixir de amor; Erico en Lucia di  Lamermoor de Donizetti; Silvio en Payasos de Leoncavallo; Mercutio en Romeo y Julieta  de Gounod; Don Giovanni y Madetto en Don Giovanni de Mozart; Junius en La violación de Lucrecia de Britten; Marquese d’ Obigny de La Traviata; Hormigón y Juanillo en El Gato Montés; Morales en Carmen o Marullo en Rigoletto, además de formar parte del programa Young Artist.

 

Una parte importante que le está sirviendo para crecer como artista en todo el mundo es su incorporación a la Fundación sic itur ad astra (siaa) de Liechtenstein. Una fundación que promueve artistas líricos internacionales y los proyecta, como reza su nombre en latín “Hasta las estrellas”. Con ellos se ha presentado en distintas galas en Moscú, Liechtenstein, Canadá, Lisboa o Viena y su próxima cita será en Kaliningrado, Rusia. Justo antes de partir para las estepas rusas, Juan Carlos visitaba Chihuahua como invitado de la Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua en el año de su 25 aniversario, para interpretar bajo la dirección del Maestro Armando Pesqueira el concierto Noche Mexicana en el Teatro de los Héroes, donde ofreció un repertorio de canciones populares mexicanas para celebrar las fiestas patrias, en una actuación en la que el barítono estuvo arropado por su público.

 

El salto a Europa es un objetivo primordial para el barítono chihuahuense “toda mi carrera se ha desarrollado en América, así que para mí ya es hora de ir y buscar oportunidades en Europa, en países como España, Alemania, Italia, Austria, donde hay más público, más cantantes, más presupuesto, casas de ópera, más actividad y competencia, para curtirnos como artistas”.

 

Experiencia no le falta al cantante, que ha protagonizado premieres mundiales como General y Sargento en La Creciente de Georgina Derbez en el Festival Cervantino; La Voz de Dios y Jethro en Moisés de Henry Mollicone para una producción de Los Ángeles Ópera, además de haber participado en México en grandes festivales como el Cervantino, FAOT, Pitiv o el FIC Maya, habiendo compartido escenario con artistas de la talla de Placido Domingo, Ana María Martínez, Ramón Vargas, Arturo Chacón, Yusif Eyvazov, Michael Fabiano, Christoper Maitman, Ambrogio Maestri, Juan Jesús Rodríguez.

 

 

 

 

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