¿Qué son los ETF y qué ventajas aportan?
Cuando estamos buscando maneras de invertir nuestro dinero para sacarle rentabilidad, nos encontramos con varios productos, y muchos especialistas nos recomendarán invertir en carteras ETF.
Estos han ido evolucionando con el tiempo, y ahora podemos encontrarlos de todo tipo, por lo que será muy fácil dar con aquel que más nos gusta, siempre teniendo en cuenta el riesgo al que nos vamos a exponer.
Una mezcla de fondos y acciones
La mejor definición que se puede hacer de los ETF es que son un híbrido entre un fondo de inversión y una acción. Tanto es así que se compra como las acciones, lo que significa que vamos a necesitar de la participación de un bróker o un gestor de inversiones para entrar en uno.
A diferencia de los fondos, los ETF se pueden comprar en cualquier momento y con el valor real, ya que no hay que esperar al cierre de los mercados con el fin de saber lo que vale.
Comenzaron como una forma sencilla de inversión
El comienzo de los ETF fue como una manera de inversión sencilla y pasiva, para aquellas personas que no querían estar siempre encima de la evolución del mercado y que pensaban en el largo plazo.
De ese modo, un ETF replicaba los movimientos de los índices como el S&P 500 o el Nasdaq, reduciendo el riesgo debido a la diversificación y a que se invertía en empresas muy grandes.
Con el paso del tiempo, esto ha cambiado, y ahora podemos encontrar modalidades nuevas, como los inversos o los apalancados, productos que no son para todo el mundo y que están destinados a aquellos que ya tienen experiencia en las inversiones.
¿Qué ventajas nos dan sobre otro tipo de inversión?
Se han hecho populares porque aportan algunas ventajas sobre otras inversiones, que los hacen muy atractivos incluso para los pequeños ahorradores, de esos que aportan pequeñas cantidades todos los meses.
Comisiones bajas
Las comisiones de los ETF son mucho más bajas que las de los fondos de inversión. Es cierto que las tienen, pero al ser asumibles ayudan a los pequeños ahorradores, que podrán entrar en un fondo cotizado, incluso con cantidades al alcance de todos los bolsillos.
Es líquido
Siempre se dice que hay que invertir aquel dinero del que podemos desprendernos, pero si nos hace falta de nuevo los ETF son líquidos, ya que es posible venderlos en cualquier momento y recibir el dinero de vuelta, con ganancias o pérdidas dependiendo de cómo haya evolucionado.
Transparentes
Lo primero que debemos pedir a un producto financiero al que vamos a dejar nuestro dinero es transparencia, saberlo todo sobre cómo opera, dónde se invierte, ver las gráficas de ganancias y pérdidas, etc.
Esto lo cumplen, a rajatabla, pues al tratarse de activos cotizados, las autoridades están muy encima de estos fondos indexados, así que sabemos que en ese aspecto podemos estar tranquilos. Pueden subir o bajar, como cualquier inversión, pero hay ciertas garantías que no vamos a tener con los productos que no están en bolsa.
Cuando estamos buscando maneras de invertir nuestro dinero para sacarle rentabilidad, nos encontramos con varios productos, y muchos especialistas nos recomendarán invertir en carteras ETF.
Estos han ido evolucionando con el tiempo, y ahora podemos encontrarlos de todo tipo, por lo que será muy fácil dar con aquel que más nos gusta, siempre teniendo en cuenta el riesgo al que nos vamos a exponer.
Una mezcla de fondos y acciones
La mejor definición que se puede hacer de los ETF es que son un híbrido entre un fondo de inversión y una acción. Tanto es así que se compra como las acciones, lo que significa que vamos a necesitar de la participación de un bróker o un gestor de inversiones para entrar en uno.
A diferencia de los fondos, los ETF se pueden comprar en cualquier momento y con el valor real, ya que no hay que esperar al cierre de los mercados con el fin de saber lo que vale.
Comenzaron como una forma sencilla de inversión
El comienzo de los ETF fue como una manera de inversión sencilla y pasiva, para aquellas personas que no querían estar siempre encima de la evolución del mercado y que pensaban en el largo plazo.
De ese modo, un ETF replicaba los movimientos de los índices como el S&P 500 o el Nasdaq, reduciendo el riesgo debido a la diversificación y a que se invertía en empresas muy grandes.
Con el paso del tiempo, esto ha cambiado, y ahora podemos encontrar modalidades nuevas, como los inversos o los apalancados, productos que no son para todo el mundo y que están destinados a aquellos que ya tienen experiencia en las inversiones.
¿Qué ventajas nos dan sobre otro tipo de inversión?
Se han hecho populares porque aportan algunas ventajas sobre otras inversiones, que los hacen muy atractivos incluso para los pequeños ahorradores, de esos que aportan pequeñas cantidades todos los meses.
Comisiones bajas
Las comisiones de los ETF son mucho más bajas que las de los fondos de inversión. Es cierto que las tienen, pero al ser asumibles ayudan a los pequeños ahorradores, que podrán entrar en un fondo cotizado, incluso con cantidades al alcance de todos los bolsillos.
Es líquido
Siempre se dice que hay que invertir aquel dinero del que podemos desprendernos, pero si nos hace falta de nuevo los ETF son líquidos, ya que es posible venderlos en cualquier momento y recibir el dinero de vuelta, con ganancias o pérdidas dependiendo de cómo haya evolucionado.
Transparentes
Lo primero que debemos pedir a un producto financiero al que vamos a dejar nuestro dinero es transparencia, saberlo todo sobre cómo opera, dónde se invierte, ver las gráficas de ganancias y pérdidas, etc.
Esto lo cumplen, a rajatabla, pues al tratarse de activos cotizados, las autoridades están muy encima de estos fondos indexados, así que sabemos que en ese aspecto podemos estar tranquilos. Pueden subir o bajar, como cualquier inversión, pero hay ciertas garantías que no vamos a tener con los productos que no están en bolsa.

















