Sin buen ejemplo ... desconfianza
![[Img #9061]](upload/img/periodico/img_9061.jpg)
Predicad con el ejemplo y ser coherente con uno mismo, son frases muy fáciles de decir y muy difíciles de aplicar.
No descubro nada si digo que se están pasando momentos muy difíciles para muchas personas y familias. Sin ingresos para poder vivir con la libertad que ofrece la independencia económica. Yo no suelo decir eso que tanto se suele oír: “Estamos pasando momentos muy difíciles”. Yo, como tantos otros, sin ser rico de dinero, sí puedo vivir con independencia económica. Sin tener que pedir a mis familiares y amigos para llegar a final de mes. Sin poder dormir pensando que al día siguiente me desahucian y me tenga que ir a vivir no se donde. Sin saber donde y cuando podré encontrar un trabajo. Sin saber que será de mí y de mi familia si esto sigue como está… y tantos ‘sins’, que haría interminable este artículo.
Y mientras tanto los que nos gobiernan hacen lo que pueden, lo que saben, lo que no saben y lo que les dejan, para arreglar este desasosiego y malestar. Pero desde el Presidente del Gobierno hasta el último diputado y senador de este país, se les oye decir eso de “Estamos pasando momentos muy difíciles y que hay que apretarse el cinturón”. Señores del Gobierno y demás dirigentes, no usen la primera persona del plural, porque ustedes “no están pasando momentos muy difíciles”, ustedes como mínimo tienen un sueldo digno para poder vivir. Lo que si pueden hacer ustedes y todos los que tenemos unos ingresos para vivir es apretarnos el cinturón. Para mi apretarme el cinturón es gastar menos. Pues si todos hacemos así, ya pueden cerrar tiendas de ropa, bares y restaurantes, lavanderías y tantos y tantos pequeños negocios que viven y subsisten de los que podemos de vez en cuando hacer algún gasto que no sea solo comer. Por lo que veo, para el gobierno apretarse el cinturón es recortar unos derechos de la ciudadanía que tanto a costado conseguir, y que en la pasada campaña electoral prometían que nunca iban a hacer. Y desde la oposición criticar cualquier actuación del gobierno, hasta la desvergüenza de rechazar aquello que esa oposición decidió y planificó cuando gobernaba en la pasada legislatura, y que el gobierno actual debe ahora ejecutar.
Todo esto señores políticos no es ni dar buen ejemplo ni ser coherentes.
¿Cómo tenemos que tragar los ciudadanos eso de apretarse el cinturón, cuando vemos que dirigentes de entidades financieras se van a casa con unas indemnizaciones millonarias? Es muy difícil de entender para el ciudadano de a pie que, señores que provocaron este caos financiero se vayan de rositas a casa con un montón de pasta.
Pero no en todo, Gobierno y Oposición están en desacuerdo.
¿Por qué se consiente que Carlos Dívar, el cuarto poder de este país se vaya de rositas a su casa? El cuarto poder de este país, por su calidad de Presidente del Poder Judicial debería dar ejemplo de austeridad. ¿Por qué se va sin más de CGPJ? Si ha malversado dinero público que lo devuelva y se le sancione. Que responda de los documentos públicos falsificados. Encima el tal Carlos Dívar se va afirmando que tiene la conciencia tranquila. Si es como dice ¿por qué se va? ¿Por qué no salen a la luz las facturas oficiales y las personales?
Pero no, Gobierno y Oposición dan punto final con la dimisión del cuarto poder del Estado.
Como decía al principio: El mal ejemplo crea desconfianza.
Jesús Vinuesa Roca
Músico y fotógrafo
jesusvinuesaroca@yahoo.es
![[Img #9061]](upload/img/periodico/img_9061.jpg)
Predicad con el ejemplo y ser coherente con uno mismo, son frases muy fáciles de decir y muy difíciles de aplicar.
No descubro nada si digo que se están pasando momentos muy difíciles para muchas personas y familias. Sin ingresos para poder vivir con la libertad que ofrece la independencia económica. Yo no suelo decir eso que tanto se suele oír: “Estamos pasando momentos muy difíciles”. Yo, como tantos otros, sin ser rico de dinero, sí puedo vivir con independencia económica. Sin tener que pedir a mis familiares y amigos para llegar a final de mes. Sin poder dormir pensando que al día siguiente me desahucian y me tenga que ir a vivir no se donde. Sin saber donde y cuando podré encontrar un trabajo. Sin saber que será de mí y de mi familia si esto sigue como está… y tantos ‘sins’, que haría interminable este artículo.
Y mientras tanto los que nos gobiernan hacen lo que pueden, lo que saben, lo que no saben y lo que les dejan, para arreglar este desasosiego y malestar. Pero desde el Presidente del Gobierno hasta el último diputado y senador de este país, se les oye decir eso de “Estamos pasando momentos muy difíciles y que hay que apretarse el cinturón”. Señores del Gobierno y demás dirigentes, no usen la primera persona del plural, porque ustedes “no están pasando momentos muy difíciles”, ustedes como mínimo tienen un sueldo digno para poder vivir. Lo que si pueden hacer ustedes y todos los que tenemos unos ingresos para vivir es apretarnos el cinturón. Para mi apretarme el cinturón es gastar menos. Pues si todos hacemos así, ya pueden cerrar tiendas de ropa, bares y restaurantes, lavanderías y tantos y tantos pequeños negocios que viven y subsisten de los que podemos de vez en cuando hacer algún gasto que no sea solo comer. Por lo que veo, para el gobierno apretarse el cinturón es recortar unos derechos de la ciudadanía que tanto a costado conseguir, y que en la pasada campaña electoral prometían que nunca iban a hacer. Y desde la oposición criticar cualquier actuación del gobierno, hasta la desvergüenza de rechazar aquello que esa oposición decidió y planificó cuando gobernaba en la pasada legislatura, y que el gobierno actual debe ahora ejecutar.
Todo esto señores políticos no es ni dar buen ejemplo ni ser coherentes.
¿Cómo tenemos que tragar los ciudadanos eso de apretarse el cinturón, cuando vemos que dirigentes de entidades financieras se van a casa con unas indemnizaciones millonarias? Es muy difícil de entender para el ciudadano de a pie que, señores que provocaron este caos financiero se vayan de rositas a casa con un montón de pasta.
Pero no en todo, Gobierno y Oposición están en desacuerdo.
¿Por qué se consiente que Carlos Dívar, el cuarto poder de este país se vaya de rositas a su casa? El cuarto poder de este país, por su calidad de Presidente del Poder Judicial debería dar ejemplo de austeridad. ¿Por qué se va sin más de CGPJ? Si ha malversado dinero público que lo devuelva y se le sancione. Que responda de los documentos públicos falsificados. Encima el tal Carlos Dívar se va afirmando que tiene la conciencia tranquila. Si es como dice ¿por qué se va? ¿Por qué no salen a la luz las facturas oficiales y las personales?
Pero no, Gobierno y Oposición dan punto final con la dimisión del cuarto poder del Estado.
Como decía al principio: El mal ejemplo crea desconfianza.
Jesús Vinuesa Roca
Músico y fotógrafo
jesusvinuesaroca@yahoo.es



















