Indefensos
Algunas calles de La Ribera mantienen viva aún la vieja tradición valenciana de salir a la fresca; amigable acto de hermanamiento vecinal para compartir unas horas cuando ya se pone el sol. Cierta vecina del Empalme que frecuenta este ancestral solaz, subió, urgida por una necesidad, al piso... topándose de bruces con un ladrón que comenzaba a desvalijar la casa.
Ante la sorpresa de ambos el caco huyó por los tejados del barrio. Los vecinos alertaron a la Guardia Civil y mientras llegaban se organizó una batida por la zona, no fuera a estar el ladrón amagado al amparo de la oscuridad. Para cuando arribó la Benemérita el pájaro había volado con el escaso botín de un monedero que tuvo tiempo a robar; cuyo hurto ocasionó grave trastorno por la documentación y tarjetas que portaba.
Venimos denunciando desde hace años la oleada de atracos que se cometen con absoluta impunidad en La Ribera. No pasa un día sin que lleguen noticias de nuevos robos a domicilios, ante la inoperancia de quienes corresponde atajarlos. La situación tiene un nombre: inseguridad ciudadana, y para combatirla, para dotar de seguridad a los ciudadanos y proteger la inviolabilidad de sus domicilios están las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los cuales medran gracias a nuestros impuestos.
Daba pena contemplar a los niños que otros días juegan en singular algarabía por la calle, serios hoy, calladitos, trémulos, aterrorizados de miedo. Los vecinos de La Ribera no vamos a consentir que ningún desalmado intimide a nuestras mujeres y niños. O los que están obligados a velar por nuestros derechos atajan estos actos vandálicos, o nos veremos obligados a tomar las medidas de protección que nos obvian quienes cobran por ello –lo cual tal vez pretendan: irse de rositas mientras les hacemos el trabajo-. Ayer ya se esgrimieron contundentes trancas y alguna escopeta se vio... colgada en la percha: ¡Por si las moscas! Como simple ciudadano llamo la atención, alertando de la indefensión en que vivimos los vecinos de La Ribera. (Echo a faltar voces de la oficialidad, más representativas que la mía, organizadas en asociaciones vecinales, delegaciones municipales y/o concejalías)
Algunas calles de La Ribera mantienen viva aún la vieja tradición valenciana de salir a la fresca; amigable acto de hermanamiento vecinal para compartir unas horas cuando ya se pone el sol. Cierta vecina del Empalme que frecuenta este ancestral solaz, subió, urgida por una necesidad, al piso... topándose de bruces con un ladrón que comenzaba a desvalijar la casa.
Ante la sorpresa de ambos el caco huyó por los tejados del barrio. Los vecinos alertaron a la Guardia Civil y mientras llegaban se organizó una batida por la zona, no fuera a estar el ladrón amagado al amparo de la oscuridad. Para cuando arribó la Benemérita el pájaro había volado con el escaso botín de un monedero que tuvo tiempo a robar; cuyo hurto ocasionó grave trastorno por la documentación y tarjetas que portaba.
Venimos denunciando desde hace años la oleada de atracos que se cometen con absoluta impunidad en La Ribera. No pasa un día sin que lleguen noticias de nuevos robos a domicilios, ante la inoperancia de quienes corresponde atajarlos. La situación tiene un nombre: inseguridad ciudadana, y para combatirla, para dotar de seguridad a los ciudadanos y proteger la inviolabilidad de sus domicilios están las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los cuales medran gracias a nuestros impuestos.
Daba pena contemplar a los niños que otros días juegan en singular algarabía por la calle, serios hoy, calladitos, trémulos, aterrorizados de miedo. Los vecinos de La Ribera no vamos a consentir que ningún desalmado intimide a nuestras mujeres y niños. O los que están obligados a velar por nuestros derechos atajan estos actos vandálicos, o nos veremos obligados a tomar las medidas de protección que nos obvian quienes cobran por ello –lo cual tal vez pretendan: irse de rositas mientras les hacemos el trabajo-. Ayer ya se esgrimieron contundentes trancas y alguna escopeta se vio... colgada en la percha: ¡Por si las moscas! Como simple ciudadano llamo la atención, alertando de la indefensión en que vivimos los vecinos de La Ribera. (Echo a faltar voces de la oficialidad, más representativas que la mía, organizadas en asociaciones vecinales, delegaciones municipales y/o concejalías)



















