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Nuevas herramientas para el control de infraestructuras bajo el agua

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La revisión de estructuras sumergidas cumple un rol central en la seguridad y el funcionamiento de numerosas actividades vinculadas al ámbito marítimo y portuario. Embarcaciones, muelles, pilotes, puentes y plataformas requieren controles periódicos para garantizar su estabilidad y evitar fallas que puedan poner en riesgo tanto a las instalaciones como a las personas que las utilizan. El mantenimiento preventivo se volvió una práctica clave, ya que el desgaste provocado por el agua y el paso del tiempo puede generar daños difíciles de detectar a simple vista.

La inspección subacuática se consolidó en los últimos años como una tarea indispensable dentro de la gestión de infraestructuras acuáticas. Frente a la necesidad de realizar evaluaciones más precisas y en menor tiempo, el sector incorporó soluciones tecnológicas que modificaron la forma de trabajar. Entre ellas, el uso de vehículos operados de manera remota, conocidos como ROV, permitió optimizar los relevamientos y ampliar el alcance de las inspecciones en entornos complejos.

Estos equipos están dotados de cámaras de alta definición, sensores y sistemas de transmisión de datos en tiempo real. Gracias a estas prestaciones, los operadores pueden observar el estado de las estructuras sumergidas sin necesidad de realizar inmersiones humanas. Las imágenes y registros obtenidos facilitan la detección de fisuras, corrosión, desplazamientos u otros signos de deterioro que podrían comprometer la integridad de las obras.

Este tipo de tecnología favorece un enfoque preventivo. La información recopilada durante las inspecciones permite planificar tareas de mantenimiento con mayor precisión y anticiparse a problemas que, de no ser atendidos, podrían derivar en reparaciones más costosas. El análisis de los datos obtenidos se transforma así en una herramienta de apoyo para la toma de decisiones y la priorización de intervenciones.

El crecimiento de las ciudades costeras y el aumento del tráfico marítimo incrementaron la presión sobre la infraestructura existente. Muchas de estas estructuras están expuestas de forma permanente a condiciones adversas, como corrientes, salinidad y variaciones de temperatura. En este contexto, desde la empresa especializada EONSEA explican que, “Los controles periódicos resultan esenciales para prolongar la vida útil de los activos y garantizar su correcto funcionamiento”.

Una de las principales ventajas de los ROV es la posibilidad de acceder a zonas de difícil alcance. Estas unidades pueden operar en aguas profundas o con visibilidad reducida, escenarios que representan un riesgo elevado para los buzos. Al reducir la intervención humana directa, se mejora la seguridad de las operaciones y se amplía la capacidad de inspección en menos tiempo, lo que resulta clave para proyectos de gran escala.

La integración de este dispositivo con otras herramientas digitales también amplió las posibilidades de análisis. Sistemas de modelado en tres dimensiones y plataformas de procesamiento de datos permiten crear registros detallados del estado de las estructuras. Estas representaciones facilitan el seguimiento de la evolución de posibles daños y sirven como referencia para futuras inspecciones o trabajos de mantenimiento.

El impacto de estas prácticas no se limita al plano operativo. Un control adecuado de las estructuras sumergidas contribuye también a la protección del entorno natural. La detección temprana de problemas, como pérdidas de materiales o alteraciones en el flujo del agua, ayuda a prevenir incidentes que podrían afectar a los ecosistemas acuáticos. De este modo, la inspección periódica se vincula con una gestión más responsable de los recursos.

Para quienes gestionan este tipo de instalaciones, contar con información confiable y actualizada aporta previsibilidad y reduce la incertidumbre. La combinación de tecnología con procedimientos estandarizados permite planificar con mayor eficiencia, optimizar presupuestos y minimizar interrupciones en el servicio. Este enfoque resulta especialmente relevante en infraestructuras críticas, donde una falla puede tener consecuencias significativas.

El uso creciente de ROV en la revisión de estructuras bajo el agua confirma su importancia dentro del sector. La posibilidad de realizar evaluaciones detalladas de manera segura y eficiente posiciona a estas herramientas como aliadas clave en el mantenimiento moderno. A medida que la tecnología continúa avanzando, la inspección de construcciones sumergidas se perfila como un componente esencial para garantizar seguridad, continuidad operativa y cuidado del entorno en el largo plazo.

 

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