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Jueves, 22 de Enero de 2026

Amianto en la Comunitat Valenciana: el “enemigo silencioso” que aún está más cerca de lo que crees

El amianto sigue presente en muchos inmuebles construidos hace décadas y suele aparecer justo cuando llega una reforma.

[Img #108343]Durante años estuvo ahí, inmóvil, formando parte del paisaje doméstico e industrial. Nadie lo miraba. Nadie lo nombraba. Pero el amianto —ese material que prometía resistencia y durabilidad— continúa hoy incrustado en miles de edificios de la Comunitat Valenciana. Permanece oculto bajo cubiertas envejecidas, tras bajantes olvidadas o sobre naves que aún resisten en polígonos industriales. No hace ruido. No huele. No avisa. Hasta que alguien decide reformar.

 

Un material del pasado que aún no se ha ido

Entre las décadas de los sesenta y los noventa, el amianto fue ampliamente utilizado en España, especialmente en forma de fibrocemento —conocido popularmente como uralita—. Su bajo coste y su capacidad aislante lo convirtieron en un aliado habitual de la construcción. La prohibición llegó en 2002, pero lo ya instalado quedó donde estaba.

En la Comunitat Valenciana, su presencia es especialmente común en:

  • Cubiertas de viviendas unifamiliares y edificios antiguos.
  • Bajantes y canalizaciones de agua.
  • Depósitos y aljibes.
  • Garajes, trasteros y falsos techos.
  • Naves industriales y almacenes de polígonos construidos hace más de 30 o 40 años.

En muchos casos, estos elementos han convivido sin problemas durante décadas. El conflicto aparece cuando el tiempo los erosiona o cuando una obra los despierta.

 

Cuándo existe un riesgo real

Conviene decirlo con claridad, sin dramatismos: el amianto no es peligroso por estar ahí sin más. El riesgo surge cuando el material se deteriora o se manipula.

Las placas envejecidas, agrietadas o rotas pueden liberar fibras microscópicas al ambiente. Lo mismo ocurre cuando se taladra, se corta, se desmonta o se rompe durante una reforma. Son fibras invisibles, ligeras, capaces de permanecer en suspensión durante horas.

Por eso, muchas exposiciones se producen en situaciones cotidianas: una reforma de cubierta, el cambio de una bajante, la retirada de un tejado viejo o el acondicionamiento de una nave. No suele ser un problema planificado; aparece de improviso, cuando ya es tarde para improvisar.

 

Qué hacer si se sospecha su presencia

Ante la duda, a la hora de la retirada de amianto castellon la prudencia es la única guía válida. Los pasos básicos son sencillos:

  1. No tocar ni manipular el material.
  2. Evitar romperlo o limpiarlo. Barrer o usar agua a presión puede empeorar la situación.
  3. Si está deteriorado, aislar la zona en la medida de lo posible.
  4. Solicitar una evaluación profesional. Solo empresas autorizadas pueden confirmar su presencia y actuar con seguridad.
  5. Gestionar la retirada conforme a la normativa, incluyendo transporte y tratamiento del residuo en circuitos controlados.

Actuar con calma no significa mirar hacia otro lado. Significa hacerlo bien.

 

Errores frecuentes que siguen ocurriendo

Pese a la información disponible, algunos fallos se repiten con preocupante frecuencia:

  • Retirar placas “por cuenta propia”.
  • Depositar restos en contenedores de obra o escombros.
  • Romper el material para facilitar su transporte.
  • Limpiar sin equipos de protección.

Son decisiones tomadas muchas veces por desconocimiento, pero que multiplican el riesgo. El amianto no admite atajos.

 

Cómo se realiza un desamiantado seguro

La retirada profesional sigue un proceso estricto. Para el desamiantado valencia primero se evalúa el material y se elabora un plan de trabajo. Después se aplican medidas de control: confinamiento, protección del entorno, equipos especializados y retirada sin roturas.

El material se embala, se transporta y se gestiona como residuo peligroso en instalaciones autorizadas. Todo el proceso deja trazabilidad. Nada se improvisa.

En la Comunitat Valenciana operan empresas especializadas en este tipo de trabajos, como Decersa, que intervienen precisamente en situaciones habituales: comunidades de vecinos, reformas de cubiertas, rehabilitación de naves o sustitución de instalaciones antiguas.

 

Mirar antes de reformar

El amianto no es un fantasma del pasado: es un vestigio material que sigue ahí, esperando a que alguien golpee la pared equivocada. La clave no está en el miedo, sino en la previsión.

Antes de cualquier reforma en edificios antiguos, conviene inspeccionar. Antes de desmontar, preguntar. Y antes de actuar, contar con profesionales habilitados.

La prevención no hace ruido, pero evita consecuencias. Porque el verdadero enemigo silencioso no es el amianto en sí, sino la confianza ciega en que ya no existe.

 

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