El sedentarismo debilita los pies y aumenta el riesgo de lesiones y caídas
![[Img #109227]](http://el7set.es/upload/images/04_2026/7403_revisando-radiografia-pies.jpg)
El sedentarismo, cada vez más presente en la sociedad actual, también pasa factura a la salud de los pies. Así lo advierte el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), que alerta de que la falta de movimiento provoca debilidad muscular, problemas circulatorios y un mayor riesgo de caídas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 31% de los adultos no alcanza los niveles recomendados de actividad física, una situación que se ha visto agravada en los últimos años por el teletrabajo y los hábitos sedentarios. Desde el ICOPCV recuerdan que esta inactividad no solo afecta al corazón o a la espalda, sino que también tiene consecuencias directas sobre los pies.
El podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV, Jorge Escoto, explica que “los pies también sufren cuando no se usan”, ya que están diseñados para sostener el cuerpo y facilitar el movimiento. La inactividad prolongada debilita sus estructuras y empeora la circulación.
Entre las principales consecuencias del sedentarismo destacan la pérdida de fuerza muscular en pie, tobillo y pantorrilla, lo que puede derivar en inestabilidad y deformidades como el aplanamiento del arco plantar. Además, permanecer muchas horas sentado dificulta el retorno venoso, provocando hinchazón, sensación de pesadez y empeoramiento de problemas como las varices. A ello se suma la rigidez articular, que puede favorecer dolencias como la fascitis plantar o alteraciones en la pisada, con repercusiones incluso en la zona lumbar.
Otro de los riesgos señalados es la pérdida de equilibrio, especialmente preocupante en personas mayores, ya que incrementa la probabilidad de caídas.
Para prevenir estos problemas, desde el ICOPCV insisten en la importancia de mantener activos los pies mediante pequeños gestos cotidianos. Recomiendan realizar pausas activas cada 60 o 90 minutos si se trabaja sentado, con ejercicios sencillos como elevar puntas y talones, mover los tobillos o activar los dedos. También aconsejan caminar descalzo en casa sobre superficies seguras, elevar las piernas para mejorar la circulación y mantener una adecuada hidratación de la piel.
En cuanto a hábitos posturales, los especialistas recomiendan evitar cruzar las piernas, utilizar reposapiés en trabajos sedentarios y optar por un calzado adecuado, evitando tanto las zapatillas completamente planas como las excesivamente blandas. Asimismo, proponen el uso de automasajes con una pelota bajo la planta del pie para aliviar tensiones.
“El sedentarismo es un problema creciente y los pies necesitan movimiento para mantenerse sanos. Permanecer inmóvil muchas horas acelera problemas que pueden hacerse crónicos”, subraya Escoto.
Finalmente, el ICOPCV recuerda la importancia de acudir siempre a profesionales cualificados. Para ello, aconseja comprobar que la clínica cuenta con número de registro sanitario y que el podólogo está colegiado, evitando así posibles casos de intrusismo en una disciplina que todavía no forma parte de la cartera de servicios del sistema público de salud de la Generalitat Valenciana.
![[Img #109227]](http://el7set.es/upload/images/04_2026/7403_revisando-radiografia-pies.jpg)
El sedentarismo, cada vez más presente en la sociedad actual, también pasa factura a la salud de los pies. Así lo advierte el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), que alerta de que la falta de movimiento provoca debilidad muscular, problemas circulatorios y un mayor riesgo de caídas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 31% de los adultos no alcanza los niveles recomendados de actividad física, una situación que se ha visto agravada en los últimos años por el teletrabajo y los hábitos sedentarios. Desde el ICOPCV recuerdan que esta inactividad no solo afecta al corazón o a la espalda, sino que también tiene consecuencias directas sobre los pies.
El podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV, Jorge Escoto, explica que “los pies también sufren cuando no se usan”, ya que están diseñados para sostener el cuerpo y facilitar el movimiento. La inactividad prolongada debilita sus estructuras y empeora la circulación.
Entre las principales consecuencias del sedentarismo destacan la pérdida de fuerza muscular en pie, tobillo y pantorrilla, lo que puede derivar en inestabilidad y deformidades como el aplanamiento del arco plantar. Además, permanecer muchas horas sentado dificulta el retorno venoso, provocando hinchazón, sensación de pesadez y empeoramiento de problemas como las varices. A ello se suma la rigidez articular, que puede favorecer dolencias como la fascitis plantar o alteraciones en la pisada, con repercusiones incluso en la zona lumbar.
Otro de los riesgos señalados es la pérdida de equilibrio, especialmente preocupante en personas mayores, ya que incrementa la probabilidad de caídas.
Para prevenir estos problemas, desde el ICOPCV insisten en la importancia de mantener activos los pies mediante pequeños gestos cotidianos. Recomiendan realizar pausas activas cada 60 o 90 minutos si se trabaja sentado, con ejercicios sencillos como elevar puntas y talones, mover los tobillos o activar los dedos. También aconsejan caminar descalzo en casa sobre superficies seguras, elevar las piernas para mejorar la circulación y mantener una adecuada hidratación de la piel.
En cuanto a hábitos posturales, los especialistas recomiendan evitar cruzar las piernas, utilizar reposapiés en trabajos sedentarios y optar por un calzado adecuado, evitando tanto las zapatillas completamente planas como las excesivamente blandas. Asimismo, proponen el uso de automasajes con una pelota bajo la planta del pie para aliviar tensiones.
“El sedentarismo es un problema creciente y los pies necesitan movimiento para mantenerse sanos. Permanecer inmóvil muchas horas acelera problemas que pueden hacerse crónicos”, subraya Escoto.
Finalmente, el ICOPCV recuerda la importancia de acudir siempre a profesionales cualificados. Para ello, aconseja comprobar que la clínica cuenta con número de registro sanitario y que el podólogo está colegiado, evitando así posibles casos de intrusismo en una disciplina que todavía no forma parte de la cartera de servicios del sistema público de salud de la Generalitat Valenciana.










