Jueves, 11 de Junio de 2026

Actualizada Jueves, 11 de Junio de 2026 a las 12:52:36 horas

Jose Luis Barreda
Jueves, 11 de Junio de 2026

Elisa

Hay cosas, hija mía,
que se quedan atrapadas entre los dientes,
como pájaros que no encuentran la ventana abierta,
y por más que uno quiera soltarlas,
se quedan viviendo dentro.

Por eso te escribo.

Porque a veces no sé decirte
todo lo que siento cuando te miro.
Porque los padres aprendemos a trabajar,
a resistir,
a callar,
pero nadie nos enseña
a explicar el tamaño del amor que llevamos dentro.

Elisa,

si alguna vez me ves serio,
cansado,
perdido en mis pensamientos,
no pienses que estoy lejos.
Muchas veces estoy precisamente contigo,
recordando tu risa,
alguna palabra tuya,
algún momento pequeño
que para mí vale más que un tesoro.

Quiero que sepas
que desde el día en que llegaste
el mundo cambió de sitio.

Las mañanas fueron distintas.
Los miedos fueron distintos.
Las alegrías fueron distintas.

Y yo también fui distinto.

No siempre he sabido hacerlo bien.
He cometido errores.
He dicho palabras que no debía
y he callado otras que necesitabas escuchar.

Perdóname por las veces
que no estuve a la altura
de la hija maravillosa que me tocó cuidar.

Pero nunca dudes de una cosa:

te he querido cada día.

Los buenos.
Los malos.
Los fáciles.
Y los imposibles.

Te he querido cuando reías,
cuando llorabas,
cuando discutíamos,
cuando pensabas que no te entendía.

Porque el amor de un padre
no entiende de condiciones.

Simplemente existe.

Como existe el mar.
Como existe el cielo.
Como existen las estrellas
aunque las nubes no nos dejen verlas.

Quiero decirte también
que no tengas miedo de ser tú.

Que la vida intentará cambiarte,
ponerte etiquetas,
decirte cómo debes ser.

No las escuches demasiado.

Camina con la cabeza alta.

Equivócate.

Vuelve a empezar.

Sueña más de lo que parece prudente.

Ama más de lo que parece razonable.

Y nunca permitas que nadie
te haga sentir pequeña.

Porque dentro de ti
hay una fuerza que quizá todavía no conoces.

Y cuando yo ya no pueda caminar a tu lado,
cuando los años me vuelvan recuerdo,
quiero que guardes esto:

cada abrazo que no te di,
te lo debía.

Cada "te quiero" que no pronuncié,
lo sentía.

Cada silencio mío
estaba lleno de palabras.

Palabras que hoy por fin salen.

Porque eres la historia más bonita
que me ha ocurrido nunca.

Mi orgullo más grande.

Mi alegría más limpia.

Mi mejor obra.

Y si algún día dudas de todo,
si la vida te golpea,
si te sientes sola en medio de la tormenta,

recuerda esto, Elisa:

hubo un hombre que te quiso
antes incluso de conocerte.

Que te quiso mientras crecías.

Que te querrá mientras viva.

Y que seguirá queriéndote
en cada rincón del tiempo
donde habite su memoria.

Tu padre.

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.