Otitis en perros durante el verano: señales que no conviene normalizar
Los baños, la humedad o las espigas pueden favorecer molestias en los oídos, pero cuando una otitis se repite conviene mirar más allá del verano y buscar si existe una causa dermatológica detrás.
![[Img #109692]](http://el7set.es/upload/images/06_2026/9326_infografia-otitis-verano.jpg)
Con la llegada del verano empiezan a ser más frecuentes las salidas a la playa, al río y al campo, y con ellas también las otitis en perros a los que les ha entrado agua en los oídos durante el baño o alguna espiga mientras corrían por el campo recién segado. Pero, ¿cuándo dejan de ser normales estas otitis repetitivas en nuestros animales de compañía?
“Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo habitual es que exista una causa de fondo”, explica la veterinaria de DermadridVet, Irene Alfonso, especializada en dermatología.
Consejos para prevenir problemas de oído en verano
Aunque no siempre se pueden evitar las otitis, especialmente en perros con predisposición o con problemas dermatológicos de base, sí hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a detectar antes las molestias y evitar que una irritación puntual se complique.
Atención después de los baños: Durante el verano, Irene recomienda prestar atención a los oídos después de los baños en la playa, el río o la piscina. No se trata de impedir que disfruten del agua, sino de observar si aparecen señales como sacudidas de cabeza, rascado, mal olor o enrojecimiento en los oídos.
Además, recuerda que las otitis pueden tener múltiples factores detrás: desde la humedad o las infecciones hasta alergias ambientales o alimentarias. Por eso, cuando el problema se repite, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”.
Secar bien la zona externa: Después del baño, conviene secar bien la parte externa de las orejas con una gasa o una toalla limpia. También es importante revisar las orejas tras los paseos por zonas de campo, especialmente si hay hierba alta, espigas o vegetación seca.
En perros con orejas caídas, conductos auditivos estrechos, exceso de pelo o piel con tendencia a la inflamación, estas revisiones son aún más importantes, ya que el oído puede ventilar peor, acumular humedad o irritarse con mayor facilidad.
No normalizar las otitis repetidas: Algunas razas, como carlinos, cockers, teckels o labradoodles, pueden tener mayor predisposición a problemas de oído y piel. Sin embargo, que un perro tenga tendencia a sufrir otitis no significa que sea normal convivir con molestias, picor, dolor o infecciones recurrentes.
“En muchos casos, la otitis es solo la punta del iceberg y detrás puede haber un problema dermatológico que se manifiesta a través del oído”, explica la veterinaria de DermadridVet.
No retrasar la visita al veterinario si hay signos claros: Ante cualquier signo de malestar, lo recomendable es consultar con el veterinario antes de que el problema avance. En muchos casos, una revisión temprana evita que la inflamación empeore o que la otitis se complique.
Para muchos tutores, el primer aviso de que algo no va bien en la piel de su compañero no es una lesión visible, sino una otitis que aparece, se trata, mejora y vuelve.
Por qué no basta con poner gotas
En verano, las otitis en perros suelen asociarse rápidamente a los baños en la playa, el río o la piscina. Y aunque la humedad puede favorecer la irritación del oído o agravar un problema previo, no siempre es la causa principal. A menudo se asume que con unas gotas durante unos días el problema se resolverá.
Sin embargo, cuando “una otitis que se trata, se cura y vuelve ya no debería considerarse un problema puntual”, advierte la veterinaria, quien asegura que, “aunque aparezca una vez al año, debemos estudiar en profundidad de dónde provienen esas otitis”.
El tratamiento no debería basarse únicamente en aliviar los síntomas, sino en identificar el tipo de otitis, los microorganismos implicados y si existe una causa de base que favorezca su recurrencia.
“Si hay una alergia detrás y solo tratamos la infección secundaria, el perro mejorará durante unos días o semanas, pero lo más probable es que vuelva a sufrir otitis”, explica la veterinaria. “De hecho, muchos tutores pasan años tratando otitis recurrentes sin saber que el problema real es una alergia”.
Por eso, especialmente en verano, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”. En pacientes con otitis recurrentes, el abordaje dermatológico puede ser clave para controlar el problema a largo plazo y evitar infecciones más resistentes o complicaciones que puedan afectar a la audición del animal.
Para Irene Alfonso, la clave está en cambiar el enfoque y dejar de ver la otitis como un problema aislado, para empezar a valorarla dentro del estado general de la piel del animal. “El oído también es piel”, recuerda.
Porque una otitis recurrente no es una simple molestia: puede ser dolorosa, frustrante para las familias y muy incómoda para el animal. Por eso, concluye la veterinaria, “las otitis no deberían normalizarse”.
![[Img #109691]](http://el7set.es/upload/images/06_2026/4843_irene-alfonso1.jpg)
![[Img #109692]](http://el7set.es/upload/images/06_2026/9326_infografia-otitis-verano.jpg)
Con la llegada del verano empiezan a ser más frecuentes las salidas a la playa, al río y al campo, y con ellas también las otitis en perros a los que les ha entrado agua en los oídos durante el baño o alguna espiga mientras corrían por el campo recién segado. Pero, ¿cuándo dejan de ser normales estas otitis repetitivas en nuestros animales de compañía?
“Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo habitual es que exista una causa de fondo”, explica la veterinaria de DermadridVet, Irene Alfonso, especializada en dermatología.
Consejos para prevenir problemas de oído en verano
Aunque no siempre se pueden evitar las otitis, especialmente en perros con predisposición o con problemas dermatológicos de base, sí hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a detectar antes las molestias y evitar que una irritación puntual se complique.
Atención después de los baños: Durante el verano, Irene recomienda prestar atención a los oídos después de los baños en la playa, el río o la piscina. No se trata de impedir que disfruten del agua, sino de observar si aparecen señales como sacudidas de cabeza, rascado, mal olor o enrojecimiento en los oídos.
Además, recuerda que las otitis pueden tener múltiples factores detrás: desde la humedad o las infecciones hasta alergias ambientales o alimentarias. Por eso, cuando el problema se repite, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”.
Secar bien la zona externa: Después del baño, conviene secar bien la parte externa de las orejas con una gasa o una toalla limpia. También es importante revisar las orejas tras los paseos por zonas de campo, especialmente si hay hierba alta, espigas o vegetación seca.
En perros con orejas caídas, conductos auditivos estrechos, exceso de pelo o piel con tendencia a la inflamación, estas revisiones son aún más importantes, ya que el oído puede ventilar peor, acumular humedad o irritarse con mayor facilidad.
No normalizar las otitis repetidas: Algunas razas, como carlinos, cockers, teckels o labradoodles, pueden tener mayor predisposición a problemas de oído y piel. Sin embargo, que un perro tenga tendencia a sufrir otitis no significa que sea normal convivir con molestias, picor, dolor o infecciones recurrentes.
“En muchos casos, la otitis es solo la punta del iceberg y detrás puede haber un problema dermatológico que se manifiesta a través del oído”, explica la veterinaria de DermadridVet.
No retrasar la visita al veterinario si hay signos claros: Ante cualquier signo de malestar, lo recomendable es consultar con el veterinario antes de que el problema avance. En muchos casos, una revisión temprana evita que la inflamación empeore o que la otitis se complique.
Para muchos tutores, el primer aviso de que algo no va bien en la piel de su compañero no es una lesión visible, sino una otitis que aparece, se trata, mejora y vuelve.
Por qué no basta con poner gotas
En verano, las otitis en perros suelen asociarse rápidamente a los baños en la playa, el río o la piscina. Y aunque la humedad puede favorecer la irritación del oído o agravar un problema previo, no siempre es la causa principal. A menudo se asume que con unas gotas durante unos días el problema se resolverá.
Sin embargo, cuando “una otitis que se trata, se cura y vuelve ya no debería considerarse un problema puntual”, advierte la veterinaria, quien asegura que, “aunque aparezca una vez al año, debemos estudiar en profundidad de dónde provienen esas otitis”.
El tratamiento no debería basarse únicamente en aliviar los síntomas, sino en identificar el tipo de otitis, los microorganismos implicados y si existe una causa de base que favorezca su recurrencia.
“Si hay una alergia detrás y solo tratamos la infección secundaria, el perro mejorará durante unos días o semanas, pero lo más probable es que vuelva a sufrir otitis”, explica la veterinaria. “De hecho, muchos tutores pasan años tratando otitis recurrentes sin saber que el problema real es una alergia”.
Por eso, especialmente en verano, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”. En pacientes con otitis recurrentes, el abordaje dermatológico puede ser clave para controlar el problema a largo plazo y evitar infecciones más resistentes o complicaciones que puedan afectar a la audición del animal.
Para Irene Alfonso, la clave está en cambiar el enfoque y dejar de ver la otitis como un problema aislado, para empezar a valorarla dentro del estado general de la piel del animal. “El oído también es piel”, recuerda.
Porque una otitis recurrente no es una simple molestia: puede ser dolorosa, frustrante para las familias y muy incómoda para el animal. Por eso, concluye la veterinaria, “las otitis no deberían normalizarse”.
![[Img #109691]](http://el7set.es/upload/images/06_2026/4843_irene-alfonso1.jpg)























