Gecen lamenta la apuesta por la insostenibilidad del modelo Eurovegas de Alberto Fabra y el petróleo de Moliner
La defensa del fracking sitúa a Castellón en el furgón de cola de la sostenibilidad.
Perforar y fracturar la roca inyectando a
altas presiones una mezcla de agua y arena con gran cantidad de productos
químicos muy tóxicos tiene consecuencias desastrosas en
cuanto a la contaminación de los acuíferos, además de la destrucción del
paisaje por las infraestructuras que necesita.
Mientras
dichos impactos son precisados en informes de la Comisión Europea, que alerta
de las graves consecuencias de la fractura hidráulica, y se procede a la
prohibición en países como Francia y la moratoria en muchos otros, en España la
respuesta es variable. Desde actuaciones como la de la Diputación de Valladolid
declarando a la provincia libre de fractura hidráulica o el Gobierno Cántabro que
ha elaborado un anteproyecto de ley que prohíbe el fracking, hasta el extremo contrario:
Moliner defendiendo el fracking. Como si de un trabajador más de la empresa se
tratara, el líder provincial se hace eco de las supuestas bondades de la
fractura hidráulica que vende la empresa y que ahora nadie ha de cuestionar
pues para ello se prometen puestos de trabajo y dinero para los ayuntamientos.
El petróleo
“verde” y sostenible de Moliner choca con la realidad de las zonas afectadas
por esta técnica extremadamente agresiva que ya no es simplemente cuestionada,
sino descartada, por numerosos gobiernos y la sociedad civil que ha sufrido sus
consecuencias tras las falaces promesas de progreso económico y sostenibilidad
que siempre venden las empresas y los políticos que a ellas se subordinan.
La asociación
afirma que los pilares de la sostenibilidad no se sostienen en los combustibles
fósiles o la energía nuclear, sino en su sustitución por las energías
renovables donde los puestos de trabajo no son promesas sino hechos allá donde
éstas son una realidad.
Perforar y fracturar la roca inyectando a altas presiones una mezcla de agua y arena con gran cantidad de productos químicos muy tóxicos tiene consecuencias desastrosas en cuanto a la contaminación de los acuíferos, además de la destrucción del paisaje por las infraestructuras que necesita.
Mientras dichos impactos son precisados en informes de la Comisión Europea, que alerta de las graves consecuencias de la fractura hidráulica, y se procede a la prohibición en países como Francia y la moratoria en muchos otros, en España la respuesta es variable. Desde actuaciones como la de la Diputación de Valladolid declarando a la provincia libre de fractura hidráulica o el Gobierno Cántabro que ha elaborado un anteproyecto de ley que prohíbe el fracking, hasta el extremo contrario: Moliner defendiendo el fracking. Como si de un trabajador más de la empresa se tratara, el líder provincial se hace eco de las supuestas bondades de la fractura hidráulica que vende la empresa y que ahora nadie ha de cuestionar pues para ello se prometen puestos de trabajo y dinero para los ayuntamientos.
El petróleo “verde” y sostenible de Moliner choca con la realidad de las zonas afectadas por esta técnica extremadamente agresiva que ya no es simplemente cuestionada, sino descartada, por numerosos gobiernos y la sociedad civil que ha sufrido sus consecuencias tras las falaces promesas de progreso económico y sostenibilidad que siempre venden las empresas y los políticos que a ellas se subordinan.
La asociación afirma que los pilares de la sostenibilidad no se sostienen en los combustibles fósiles o la energía nuclear, sino en su sustitución por las energías renovables donde los puestos de trabajo no son promesas sino hechos allá donde éstas son una realidad.



















