Fundación Caja Castelllón
Santiago Posteguillo desvela las anécdotas de la literatura en La noche en que Frankenstein leyó el Quijote
Por la mañana ha participado en un encuentro de estudiantes de la Fundación Caja Castellón para alumnos de institutos de Benicassim, Castellón y Onda donde ha hablado de la importancia de los libros, tesoro de los remedios del alma porque curan de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.
![[Img #17592]](upload/img/periodico/img_17592.jpg)
Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) ha logrado el éxito con sus novelas sobre la República y el Imperio romanos, primero con la Trilogía de Escipión, luego con Los asesinos del emperador.
Ahora aborda otro registro muy distinto con La noche en que Frankenstein leyó El Quijote, “un recorrido alternativo y original por la historia de la literatura”, con el que se revela la vida secreta de los libros a partir de jugosas anécdotas sobre los escritores y sus obras: desde cómo Harry Potter vio la luz gracias al olfato editorial de una niña de 8 años hasta por qué la ludopatía de Dostoievsky benefició a la literatura universal. Ha seguido con otras obras, como Crimen y castigo, El Hobbit, Orgullo y prejuicio o Sherlock Holmes entre muchas otras que, en opinión del autor, todo el mundo debería leer.
Porque en palabras del autor “vivimos en un mundo tan acelerado que no miramos de dónde venimos”. Probablemente por eso son pocos los que conocen el detalle de que si tenemos todos los contactos en nuestro móvil utilizando el orden alfabético fue, como nos recuerda Posteguillo, porque lo ideó Zenodoto para ordenar la Biblioteca de Alejandría.
Posteguillo intenta “acercar estos maestros de la literatura a muchas personas que pueden pensar que los escritores de tiempos pasados no tienen nada que contarles, cuando los grandes maestros de la literatura son los que más saben de su tiempo y de todos los tiempos porque son los que mejor han retratado la naturaleza humana.”
Con respecto a la eterna pregunta de por qué no se lee más respondió que “hay de todo: gente joven que no lee nada y gente joven que sí lee mucho, desde niños. Influye mucho el ambiente en casa. Luego está el asunto de las tecnologías, lo esencial es que se siga leyendo sin importar el formato en el que se haga.”
Con respecto a La noche en que Frankenstein leyó el Quijote “la mayor recompensa que puedo tener es que haya muchos lectores jóvenes que tras leer el libro salgan en busca de las obras de los grandes maestros que se mencionan y lograr que fuese en pos de Dumas, Verne o Cervantes”. Porque “A mí que se venda o no se venda mi libro no me importa tanto como que la gente se aficione a los clásicos”.
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Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) ha logrado el éxito con sus novelas sobre la República y el Imperio romanos, primero con la Trilogía de Escipión, luego con Los asesinos del emperador.
Ahora aborda otro registro muy distinto con La noche en que Frankenstein leyó El Quijote, “un recorrido alternativo y original por la historia de la literatura”, con el que se revela la vida secreta de los libros a partir de jugosas anécdotas sobre los escritores y sus obras: desde cómo Harry Potter vio la luz gracias al olfato editorial de una niña de 8 años hasta por qué la ludopatía de Dostoievsky benefició a la literatura universal. Ha seguido con otras obras, como Crimen y castigo, El Hobbit, Orgullo y prejuicio o Sherlock Holmes entre muchas otras que, en opinión del autor, todo el mundo debería leer.
Porque en palabras del autor “vivimos en un mundo tan acelerado que no miramos de dónde venimos”. Probablemente por eso son pocos los que conocen el detalle de que si tenemos todos los contactos en nuestro móvil utilizando el orden alfabético fue, como nos recuerda Posteguillo, porque lo ideó Zenodoto para ordenar la Biblioteca de Alejandría.
Posteguillo intenta “acercar estos maestros de la literatura a muchas personas que pueden pensar que los escritores de tiempos pasados no tienen nada que contarles, cuando los grandes maestros de la literatura son los que más saben de su tiempo y de todos los tiempos porque son los que mejor han retratado la naturaleza humana.”
Con respecto a la eterna pregunta de por qué no se lee más respondió que “hay de todo: gente joven que no lee nada y gente joven que sí lee mucho, desde niños. Influye mucho el ambiente en casa. Luego está el asunto de las tecnologías, lo esencial es que se siga leyendo sin importar el formato en el que se haga.”
Con respecto a La noche en que Frankenstein leyó el Quijote “la mayor recompensa que puedo tener es que haya muchos lectores jóvenes que tras leer el libro salgan en busca de las obras de los grandes maestros que se mencionan y lograr que fuese en pos de Dumas, Verne o Cervantes”. Porque “A mí que se venda o no se venda mi libro no me importa tanto como que la gente se aficione a los clásicos”.














