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Jesús Vinuesa
Domingo, 24 de Febrero de 2013
Torreblanca

Un canto a la esperanza en Torreblanca


[Img #18837]No descubro nada si digo que estamos viviendo la peor crisis social y económica de nuestra democracia. Al principio de nuestras libertades también pasamos por dificultades financieras y conflictos sociales. Fue en la época de Adolfo Suarez que la inflación estaba por las nubes. En 1977 había un encarecimiento de la vida en un 26 %.

Eran años de muchas dificultades de adaptación a una democracia desde una dictadura. Pero en aquella época la clase política era más participativa y colaboradora. Muchos nos acordamos de los pactos de la Moncloa, en los que si mal no recuerdo, Tierno Galván, Santiago Carrillo, Felipe González, Manuel Fraga y Calvo Sotelo, se sentaron en una mesa con Adolfo Suarez y firmaron unos acuerdos que sirvieron entre otras cosas para que la inflación del 26% se situara en 4 años al 14%. Como digo eran años muy difíciles.

Hoy en día son peores, pues si bien la inflación no es el problema, existe la terrible circunstancia de más de cinco millones de ciudadanos que no tienen trabajo.

La tasa de paro tan brutal hace, que la ciudadanía esté cada vez más desesperanzada, desengañada y decepcionada de la clase política. Era vergonzoso ver hace unos días, como los políticos usaban el “y tú más”. Que si Rubalcaba cobra menos que Rajoy. Rajoy le contesta que él (Rubalcaba) tiene más patrimonio, y un largo etcétera de despropósitos que no nos llevan a ninguna parte. Los políticos intentan hacer ver a la sociedad que la buena convivencia es primordial, pero ellos no predican con el ejemplo. Su convivencia es una continua crítica mutua con descalificaciones, muchas veces sin fundamento ni alternativas.

Y en los días sucesivos a ese “y tú más”, se creaban mesas redondas para analizar quien de los dos contrincantes había quedado mejor.  Mientras tanto más gente se  queda sin trabajo, otros están temblando por un futuro desahucio, y familias enteras no tienen los más mínimos ingresos para subsistir. Pero eso sí, los líderes políticos y no tan líderes, están haciendo ver a la gente que Rajoy ha quedado mejor que Rubalcaba o al contrario. Es patético y deprimente.

¿Y cuál es el comportamiento de los partidos emergentes en los que podríamos tener puestas nuestras esperanzas? Los partidos de 1 a 3 diputados se dedican a llamar la atención con alguna que otra pregunta al gobierno, y algún que otro espectáculo que lo único que provocan es alguna mueca de sonrisa con rictus burlesco y más de un bostezo en el hemiciclo, porque lo que son alternativas, no se escucha ninguna.

Hoy en día la economía está controlando a la parte política y debería ser al revés. Los políticos deberían controlar la economía y a los dueños de esa economía. Vemos a la política como un problema, cuando esta debería ser la solución, y cuando opinamos de la clase de políticos que tenemos, estamos evidenciando que la sociedad no sabe elegir a sus políticos y es que la fidelidad a un partido es la gran debilidad de hoy en día. Deberíamos desconcertarlos con nuestros votos, y hacer que se sientan inseguros sometiéndolos al pueblo que vota.

En el año 1980 la inflación en España, como ya hemos dicho, era del 14%. En aquella época la periodista Josefina Martínez Álamo, le hizo a Suarez una entrevista que no se permitió su publicación, pues los asesores de Suarez alegaron que un Presidente no podía ser tan sincero. Entre otras cosas, Suarez dijo que, “en España está ocurriendo un fenómeno muy grave: las cosas entran por el oído, se expulsan por la boca y no pasan nunca por el cerebro… o casi nunca”.

Y yo pregunto ¿no está ahora pasando algo parecido? ¿Qué clase de políticos tenemos que pueden permitir esos desahucios tan inhumanos?  Se otorgan indultos poco menos que sospechosos.  ¿Qué están haciendo los políticos para evitar tantas muertes ocasionadas por la desesperación? Seguro que algo decidirán, pero para entonces muchas vidas habrán desaparecido.

A mí me gustaría poder confiar en Rajoy, de que lo que está haciendo sirva para que en un futuro pueda la sociedad funcionar, y sentar las bases para que nunca más volvamos a esta situación. También me gustaría confiar en Rubalcaba, que desde su oposición política diera ideas al ejecutivo para que lo antes posible comience a bajar esa cifra de más de cinco millones de desocupados. Pero es que después de los casos de Malaya, Palau, EREs, Palma Arena, Brugal, Trajes, Marca Sevilla, Pallerols, Sobres,  Bárcenas,  Noos,  Clotilde, Mercurio, Campeón, Cooperación, Gürtel, Espionajes,  ITVs,   y últimamente Metodo 3, mi desconfianza con la clase política es casi nula.

Pero a pesar de todo quiero ser optimista. Los que me conocen saben que yo siempre veo la mitad de la botella llena. Si no podemos hacer nada para mejorar el conjunto de la sociedad española, posiblemente sí que podamos colaborar para mejorar el pueblo donde vivimos, TORREBLANCA. A nivel de pueblo también hay gente que siembra desaliento y desánimo.  Recuerdo la incredulidad de mucha gente al urbanizar los accesos al Golf, pues ya están hechos. La incredulidad de infraestructuras como el gimnasio, piscina cubierta, biblioteca municipal, mejoras en el ayuntamiento; pues todo está hecho y funcionando. La incredulidad del aeropuerto; pues ya está hecho. Incluso la incredulidad en la carretera del aeropuerto; pues también está hecha y funcionando. Pues como resulta que somos como somos, aún persiste la incredulidad del funcionamiento del aeropuerto y el comienzo de Golf Doña Blanca.

Esta terrible crisis es la que ha obligado a ralentizar esos proyectos. Pero la crisis pasará, y yo confió plenamente que el aeropuerto y el Golf serán una realidad en un futuro no demasiado lejano. Ambas estructuras son una garantía para que en Torreblanca pueda desaparecer esa angustia que produce la falta de trabajo. Que se vuelvan a abrir esos comercios y negocios que se han cerrado por falta de movimiento económico. Y que todos podamos ser más felices. Por lo que sé, si la urbanizadora Torremar no comienza el Golf, será el ayuntamiento de Torreblanca el garante de que comience esta tan necesaria infraestructura.

Pero hasta entonces debe ser la esperanza y no el desánimo la que conviva con nosotros, pero la esperanza es una promesa, promesa que todos debemos realizar con nuestro esfuerzo. Los políticos y empresarios trabajar conjuntamente para empezar lo antes posible, y los ciudadanos desocupados prepararnos académicamente para que nadie de fuera venga a ocupar esos puestos de trabajo que deben ser ocupados por torreblanquinos.
Debemos defender y aceptar las infraestructuras útiles haga quien las haga, y luchar contra aquellas nada convenientes para nuestro futuro y la de nuestros hijos. No solamente luchar por aquello útil para Torreblanca como es  el Golf y también el aeropuerto, sino también luchar en contra de lo dañino como es el Fracking, que podría inutilizar el agua de nuestro subsuelo.

Me siento incapaz de poder colaborar en las políticas de gobiernos estatales, porque si ellos no se aclaran… que es lo que yo puedo hacer. Pero luchar y colaborar por mi ciudad, sí que me siento capaz. Difícilmente perderé la esperanza en el futuro de mi pueblo, TORREBLANCA.


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