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Jueves, 14 de Marzo de 2013
Castellón

Ramón Tamames participa en el ciclo de Charlas-coloquio "De Razones y Hombres" de la Fundación Caja Castellón

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El economista madrileño Ramón Tamames (Madrid, 1933) ha presentado esta tarde en la Fundación Caja Castellón "China, tercer milenio: El dragón omnipotente" el libro recientemente publicado con el objetivo de despejar las grandes incógnitas de la economía china con datos actualizados y un análisis riguroso de la situación geopolítica del país oriental. Tamames insiste en destacar el rápido crecimiento económico que ha experimentado el gigante oriental en tan corto espacio de tiempo.

Afirma que “desde el punto de vista económico es indudable que desbancará a Estados Unidos. Desde el tecnológico, el proceso será más largo, pero el liderazgo en el siglo XXI está muy a favor de China”. Sin embargo, una de las asignaturas pendientes es la democratización, aunque considera que “ya no existe la política comunista. Desde 2001, el Partido Comunista Chino ya no es comunista, sino interclasista. Lo del socialismo de mercado es una ficción, es solamente mercado (intervenido, eso sí)”.

[Img #19374]Lo que necesita el PCCh -añade- es la “Quinta modernización”, que consiste en la separación entre el Estado y el partido. Eso abrirá la vía a la democracia porque ya ha empezado la cuenta atrás. Xi Jinping habla inglés y sus hijos estudian en EEUU. Sabe que China no puede seguir adelante si no hay cambios muy importantes. Creo que los veremos de aquí a diez años... Cuando pasó lo de Tiananmen en 1989, la razón de que no se convirtiera en una respuesta popular multitudinaria es que eran muy pocos. Los partidarios de la democracia eran los sectores universitarios y poco más. Los trabajadores estaban ocupados en buscarse la vida y los agricultores estaban disfrutando por entonces de la primera apertura y unas retribuciones más altas. Hoy ha cambiado la cosa. En las redes sociales circula el tema del cambio político y social, la literatura y las ideas de importación. Por otra parte, China tiene más de medio millón de estudiantes en el extranjero -por ejemplo, en la Universidad Rey Juan Carlos hay 600- conociendo la realidad del mundo más allá de las fronteras de su país. Si los disidentes no son mayoría, sí son por lo menos un grupo con la entidad suficiente como para que el Gobierno los tome en serio”.

La idea de China como fábrica del mundo está cambiando porque “China cada vez esta pensando más en el valor añadido, en ofrecer la más alta tecnología y la más alta calidad. Le están poniendo freno a la industria siderúrgica porque prefieren exportar ordenadores antes que plancha laminada; máquinas y herramientas en vez de metalurgia simple; moda y no textiles baratos. El día de mañana entrarán en las industrias de lujo, ya están en esa tendencia, auspiciada por el Gobierno”.

Con respecto a la opinión de que los chinos hacen competencia desleal Tamames no lo ve así: “Se instalan y progresan con mucho esfuerzo y rellenan nichos de trabajo en sectores que los españoles no quieren. Hacen de todo. No se limita su actividad al comercio. Ahora vendrán para la banca, seguros, ingeniería financiera… Lo que no vendrán aún son fábricas”. Tampoco cree que sean negativos para España los bajos precios de producción en China: “Importamos por valor de unos 12.000 millones de euros, pero luego esos productos multiplican su precio por tres o por cuatro al comercializarse aquí en grandes almacenes, hipermercados, etcétera. La renta se genera aquí, y eso no se tiene en cuenta. Cuando se dice que China debería repreciar su moneda, los grandes almacenes se callan. Además los chinos compran mucho en Londres y en París, alimentan la industria del lujo. A España no vienen más por una política equivocada de restricción en los visados”.

Con estos argumentos, Tamames no duda que China será la primera potencia económica del mundo: “Eso está cantado. Y no sólo por el PIB. Cada vez tienen más tecnología propia; y los fondos soberanos de China están comprando medio mundo: petroleras, yacimientos, espacios agrícolas en África… Algunos países ven ya con temor que África se pueda convertir en una provincia de China”.

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