El escritor y periodista Javier Sierra presenta El maestro del Prado y las pinturas proféticas en la Fundación Caja Castellón
“Nos han empujado a una visión únicamente materialista de la vida. Nos han querido dominar: la materia esclaviza, el espíritu te libera. Cuando sabes que todo lo valioso que se tiene está dentro de ti y nadie te lo puede quitar, eres invencible. Cuando crees que todo lo valioso que tienes esta fuera de ti, el miedo a que te lo quiten te paraliza”.
“Cuando sabes que todo lo valioso que se tiene está dentro de ti y nadie te lo puede quitar, eres invencible. Cuando crees que todo lo valioso que tienes esta fuera de ti, el miedo a que te lo quiten te paraliza. Este es el gran aprendizaje que tenemos que hacer en esta sociedad, pero soy muy optimista. Toda esta crisis es la gran crisis de la materia. Cuando nos quedemos sin nada, nos daremos cuenta de que todo lo valioso está dentro. Y será un momento glorioso”.
“El arte fue inventado por el ser humano con una finalidad trascendente. No es un recurso estético para retratar nobles y reyes o lideres; el arte cuando surge hace 35 mil años en las Cuevas, en España y sur de Francia, era un arte que tenía un sentido espiritual. Lo que sucede con la pintura es lo que dijo Picasso después de ver Altamira: “Después de esto, todo es decadencia en el arte”.
“Hubo un primer impulso luminoso, espiritual, aquella gente no pintaba bisontes, pintaba el alma de los bisontes y el arte se va reconduciendo a otros destinos que ya conocemos. Pero lo que más me conmovió fue descubrir que ese arte primordial, comunicación entre el mundo de la materia y el del espíritu fue utilizado por gente como Bosco, Brueghel o el Greco. Esto me parece muy impactante”
El escritor y periodista Javier Sierra presentó en la Fundación Caja Castellón “El Maestro del Prado y las pinturas proféticas“ avisando previamente de que debemos tener “cuidado con lo que parece normal en el arte” porque “a menudo los pintores usaron sus cuadros para transmitir sus mayores secretos” o “las obras nos hablan de una historia paralela en la que los dogmas oficiales son cuestionados por el arte a través de los símbolos”
Opina que “ha habido una autentica conspiración contra el valor simbólico del arte, abanderado por las vanguardias que en un momento prescinden del discurso detrás del arte y se centran únicamente en lo aparente. No les interesa que el arte sea vehículo de nada. Por eso en el siglo XXI bebemos todavía de esas vanguardias y creemos que el arte es mero instrumento decorativo”. Paralelamente, “nos han empujado a una visión únicamente materialista de la vida. Nos han querido dominar: la materia esclaviza, el espíritu te libera. Cuando sabes que todo lo valioso que se tiene está dentro de ti y nadie te lo puede quitar, eres invencible. Cuando crees que todo lo valioso que tienes esta fuera de ti, el miedo a que te lo quiten te paraliza. Este es el gran aprendizaje que tenemos que hacer en esta sociedad, pero soy muy optimista. Toda esta crisis es la gran crisis de la materia. Cuando nos quedemos sin nada, nos daremos cuenta de que todo lo valioso está dentro. Y será un momento glorioso”.
“El único conocimiento que trasforma es el que buscamos, no el que encontramos. Tiene que haber una actitud de búsqueda, ese sufrimiento de no encontrar lo que a uno le satisface hace que te trasformes, poco a poco. Hay que ser activos y no pasivos y hemos creado una sociedad de pasivos: quieras o no te llega la información y esa no vale nada porque no te ha costado nada encontrarla. Lo importante es convertirse en un buscador. Eso es lo que yo persigo: estimular esa inquietud, esa necesidad de saber. Esa necesidad de trascender al libro. El libro es un medio, nunca es un fin".
Frente a una obra de arte “necesitamos recupera la mirada que teníamos de niños: entrar en una catedral o mirar un cuadro y querer emocionarse y aparcar la "cultura". No hace falta saber quién es el autor de la obra, ni la época, ni demás detalles porque algunas de esas pinturas se hicieron para emocionar, para crear un impacto. Yo pediría hacernos un poco más puros en la mirada; recuperar la inocencia de la infancia y caernos dentro del cuadro”.
Porque “las obras de arte son puertas: unas se abren a mundos superiores y otras a lo mas bajo de la especie. Pero, “en arte no valen las imitaciones, tienes que dirigirte al original. No vale ver la obra en la tele o en un libro. Sólo el arte auténtico, el original, trasforma. La imitación no”.
“Nos han empujado a una visión únicamente materialista de la vida. Nos han querido dominar: la materia esclaviza, el espíritu te libera. Cuando sabes que todo lo valioso que se tiene está dentro de ti y nadie te lo puede quitar, eres invencible. Cuando crees que todo lo valioso que tienes esta fuera de ti, el miedo a que te lo quiten te paraliza”.
“Cuando sabes que todo lo valioso que se tiene está dentro de ti y nadie te lo puede quitar, eres invencible. Cuando crees que todo lo valioso que tienes esta fuera de ti, el miedo a que te lo quiten te paraliza. Este es el gran aprendizaje que tenemos que hacer en esta sociedad, pero soy muy optimista. Toda esta crisis es la gran crisis de la materia. Cuando nos quedemos sin nada, nos daremos cuenta de que todo lo valioso está dentro. Y será un momento glorioso”.
“El arte fue inventado por el ser humano con una finalidad trascendente. No es un recurso estético para retratar nobles y reyes o lideres; el arte cuando surge hace 35 mil años en las Cuevas, en España y sur de Francia, era un arte que tenía un sentido espiritual. Lo que sucede con la pintura es lo que dijo Picasso después de ver Altamira: “Después de esto, todo es decadencia en el arte”.
“Hubo un primer impulso luminoso, espiritual, aquella gente no pintaba bisontes, pintaba el alma de los bisontes y el arte se va reconduciendo a otros destinos que ya conocemos. Pero lo que más me conmovió fue descubrir que ese arte primordial, comunicación entre el mundo de la materia y el del espíritu fue utilizado por gente como Bosco, Brueghel o el Greco. Esto me parece muy impactante”
El escritor y periodista Javier Sierra presentó en la Fundación Caja Castellón “El Maestro del Prado y las pinturas proféticas“ avisando previamente de que debemos tener “cuidado con lo que parece normal en el arte” porque “a menudo los pintores usaron sus cuadros para transmitir sus mayores secretos” o “las obras nos hablan de una historia paralela en la que los dogmas oficiales son cuestionados por el arte a través de los símbolos”
Opina que “ha habido una autentica conspiración contra el valor simbólico del arte, abanderado por las vanguardias que en un momento prescinden del discurso detrás del arte y se centran únicamente en lo aparente. No les interesa que el arte sea vehículo de nada. Por eso en el siglo XXI bebemos todavía de esas vanguardias y creemos que el arte es mero instrumento decorativo”. Paralelamente, “nos han empujado a una visión únicamente materialista de la vida. Nos han querido dominar: la materia esclaviza, el espíritu te libera. Cuando sabes que todo lo valioso que se tiene está dentro de ti y nadie te lo puede quitar, eres invencible. Cuando crees que todo lo valioso que tienes esta fuera de ti, el miedo a que te lo quiten te paraliza. Este es el gran aprendizaje que tenemos que hacer en esta sociedad, pero soy muy optimista. Toda esta crisis es la gran crisis de la materia. Cuando nos quedemos sin nada, nos daremos cuenta de que todo lo valioso está dentro. Y será un momento glorioso”.
“El único conocimiento que trasforma es el que buscamos, no el que encontramos. Tiene que haber una actitud de búsqueda, ese sufrimiento de no encontrar lo que a uno le satisface hace que te trasformes, poco a poco. Hay que ser activos y no pasivos y hemos creado una sociedad de pasivos: quieras o no te llega la información y esa no vale nada porque no te ha costado nada encontrarla. Lo importante es convertirse en un buscador. Eso es lo que yo persigo: estimular esa inquietud, esa necesidad de saber. Esa necesidad de trascender al libro. El libro es un medio, nunca es un fin".
Frente a una obra de arte “necesitamos recupera la mirada que teníamos de niños: entrar en una catedral o mirar un cuadro y querer emocionarse y aparcar la "cultura". No hace falta saber quién es el autor de la obra, ni la época, ni demás detalles porque algunas de esas pinturas se hicieron para emocionar, para crear un impacto. Yo pediría hacernos un poco más puros en la mirada; recuperar la inocencia de la infancia y caernos dentro del cuadro”.
Porque “las obras de arte son puertas: unas se abren a mundos superiores y otras a lo mas bajo de la especie. Pero, “en arte no valen las imitaciones, tienes que dirigirte al original. No vale ver la obra en la tele o en un libro. Sólo el arte auténtico, el original, trasforma. La imitación no”.














