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Sábado, 17 de junio de 2017

La antropóloga forense Paz Calduch describe la vida 3.500 años antes de Cristo a través del estudio de los huesos de La Cova Pastrana

El sábado 17 de junio se inauguraba la exposición de los hallazgos de La Cova Pastrana en la Colección Museística en el CESAL de Alcalà de Xivert

[Img #57271]La antropóloga forense y física Paz Calduch ofreció una charla titulada “La Cova Pastrana: cavitat funeraria” este sábado 17 de junio en el CESAL de Alcalà de Xivert, donde también se inauguró la exposición de restos óseos y materiales funerarios encontrados a lo largo del tiempo en esta cueva.

 

La antropóloga xivertense presentó algunas de las conclusiones que se desprenden del estudio preliminar de los restos óseos recuperados hasta el año 2017 en La Cova Pastrana, datados en el periodo Eneolítico, 3.500 años antes de Cristo.

 

El acto fue presentado por la concejala de Cultura, María Agut, que fue la encargada de dar paso al responsable de la Colección Museográfica de la localidad, Rafa Ronchera, y a la ponente, Paz Calduch.

 

Agut destacó que las piezas que forman la Colección Museográfica “es una colección viva, a la que se le suman los nuevos hallazgos y que cada año muestra cosas nuevas”. En ese sentido, la concejala señaló que para la temporada de verano se presenta la colección dedicada a La Cova Pastrana, mostrándose orgullosa de que una vecina de la localidad haya elegido un yacimiento de su pueblo para realizar este estudio. La edil resaltó la importancia de los yacimientos arqueológicos de Santa Llúcia, La Cova Pastrana, el Castell de Xivert, celebrando la inclusión del primero de ellos en el proyecto de difusión el patrimonio arqueológico Castelló Arqueológic que promueve la Diputación de Castellón.

 

En su intervención, Rafa Ronchera explicó como el material hallado en esta cueva, “en un estado penoso” ahora pudiera ser aprovechado y estudiado por una especialista, máxime tratándose de una vecina de Alcalà de Xivert.

 

La antropóloga forense y física, Paz Calduch, agradeció al Ayuntamiento de Alcalà de Xivert-Alcossebre y a Rafa Ronchera la oportunidad de estudiar estos restos, para aportar una visión sobre como era la vida de estos habitantes ancestrales, desde la perspectiva de cómo vivieron y en que condiciones.

 

A modo de introducción, la investigadora enumeró las diferentes intervenciones que se han llevado a cabo en la Cova Pastrana, desde el Siglo XIX, el año 1969 y la realizada en los 80.

 

Calduch explicó que, según los estudios previos, se puede determinar que la Cova Pastrana es una cavidad funeraria, donde los habitantes de la zona realizaban sus entierros rituales. El proceso de análisis comenzó por la recuperación de todos los restos óseos, para después separar los humanos de los animales. Seguidamente se trató de establecer un número mínimo de individuos, mediante el recuento de los huesos y dientes, para determinar cuantos cuerpos fueron enterrados en la cueva. También se trató de determinar las edades, sexo, patologías que presentaban, con objeto de lograr una visión general de la población.

 

En ese sentido, Paz Calduch comentó algunas de las técnicas mediante las que se establece la edad, por el estado de desarrollo de los huesos o su fusión; el sexo queda determinado por la forma de la pelvis o del cráneo, así como por la mandíbula. De ese modo se pudo saber que, como mínimo, se enterraron en esta cavidad los cuerpos de un hombre y una mujer, mientras que un tercer juego de restos no pudo ser identificado aún para conocer su sexo.

 

Las principales enfermedades que padecían los habitantes de la región de la Cova Pastrana eran anemia por desnutrición, caries e infecciones bucales y artrosis en las vértebras. Estas patologías nos dicen cosas como las deficiencias en la alimentación debida posiblemente a épocas de sequía o de meteorología adversa, una dieta pobre en proteínas y principalmente vegetariana, y un desgaste físico mayor, al haber pasado de cazadores recolectores a agricultores, por lo que los esfuerzos para atender los cultivos repercutían negativamente en su estado de salud.

 

Como dato significativo, se encontró el extremo de un húmero izquierdo serrado y hervido, lo que podría indicar que se usó para realizar algún ritual funerario, para la elaboración de un arma o herramienta, o quizá fuera un caso de canibalismo ante una severa carestía de alimento.

 

Entre las conclusiones que se desprenden del estudio está el hecho de que se trataba de una sociedad que sentía respeto por sus muertos, a los que enterraba de uno en uno, pero en el interior de la misma cavidad, rodeados de un ritual que incluía dotarlos de enseres, armas y herramientas para su paso a otra existencia, colocándolos en los enterramientos en posición fetal, como símbolo tal vez de un renacimiento.

 

 

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