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Sábado, 3 de febrero de 2018
Turismo

El campo de aviación 442 de la Guerra Civil vuelve a la vida como atractivo turístico en Vilafamés

Un libro y un documental acompañan al proyecto de recuperación de la memoria de estas instalaciones militares abandonadas

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Hace ya 80 años que despegó el último avión desde el campo de aviación 442, camino de otros cielos oscurecidos por el humo del combate, quizá intuyendo ya la derrota inminente, pero constantes en su misión. El rugido de sus motores, las vidas que se vincularon para siempre en la historia de la Guerra Civil Española a este aeródromo, escondido entre montañas, lindado por dos barrancos, se convirtieron en ecos de un pasado adormecido, silenciado demasiado tiempo. Siniestras sombras de los Messerschmitt de la infame Legión Cóndor alemana se posaron como aves carroñeras sobre sus pistas construidas por los vecinos de Vilafamés, con sus propias manos, en sus propias tierras. Ahora el 442 despierta, para contar su historia.

 

El Ayuntamiento de Vilafamés, a través de la concejalía de Turismo que dirige Lluís Torlá, recogió el testigo del trabajo que el arqueólogo José Albelda, con su entusiasmo logró contagiar al consistorio para afrontar el desafío de traer de nuevo a la vida el campo de aviación de Vilafamés 442, para convertirlo en una herramienta importante de divulgación de la historia, recuperación de la memoria y un atractivo turístico de primer nivel. Para ello han contado con el apoyo de la Agencia Valenciana de Turismo y de Memoria Histórica.

 

El alcalde de Vilafamés, Abel Ibáñez, destacaba la importancia de recuperar un espacio histórico de tanta importancia y singularidad como es este aeródromo militar, construido por el Gobierno de la República un año después de comenzar la Guerra Civil y que, a día de hoy, es totalmente desconocido para muchos vecinos de la localidad y de la comarca. Por eso el primer edil señalaba la voluntad de recuperar la historia sacando a la luz los vestigios de este campo de aviación, para convertirlos en un recurso turístico a nivel de primer nivel que venga a completar la amplia oferta de patrimonio histórico y cultural con el que cuenta la localidad, “en nuestro pueblo se puede ir desde el arte rupestre hasta el arte contemporáneo”, afirmando además que se está trabajando en conectar mediante una ruta ecoturística los diferentes puntos de interés del término municipal para que se conviertan en un atractivo para los visitantes, que además del contacto con la naturaleza, pueda servir para dar a conocer el patrimonio histórico/artístico local.

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Sobre un promontorio desde el que se domina la planicie circundante, sembrada ahora de almendros y viñas, entre pequeñas pinadas, se encuentran la mayor parte de los vestigios que han sobrevivido a una guerra, a décadas de labranza, saqueo de los despojos –a manos de chatarreros o de buscadores de restos históricos-,  y al olvido. Allí se distinguen los restos de una de las dos cocinas y aún en pie, aunque durante años fue utilizada como palomar, la torre de comunicaciones y transformador eléctrico del campo de aviación 442, en cuyas paredes se han encontrado grafitis, el equivalente militar del arte rupestre, muros desde los que aún nos sonríe una sugerente pin-up en bañador. Alrededor de la loma, las trincheras donde se refugiaba el personal de tierra en caso de bombardeo, el refugio antiaéreo del Estado Mayor –cuya silueta a modo de radiografía de lo que hay bajo tierra podemos observar en la superficie-, más de 200 metros ganados a los derrumbes, al paso del tiempo y a la maleza por los propios vecinos de Vilafamés que, una vez más, se unieron voluntariamente a la recuperación de este espacio histórico en las jornadas que convocó el Ayuntamiento para la limpieza del entorno, bajo la atenta supervisión de expertos arqueólogos.

 

Tal como explicaba el arqueólogo José Albeldasiempre he pensado que solo se puede dar a conocer lo que se valora”, por lo que el primer paso ha sido poner en valor estos restos arqueológicos, motivo por el cual ha agradecido su disposición al Ayuntamiento de Vilafamés “que ha creído desde el principio en la importancia y el valor de este campo de aviación”.

 

El 442, que se lee cuatro-cuatro-dos, (4ª Región, 4º Sector, Campo de aviación número 2 en importancia en la provincia de Castellón), tenía dos pistas de unos 1.200 metros por 200 metros de ancho, por lo que era un aeródromo de grandes dimensiones, pensado para que pudieran utilizarlo bombarderos ligeros como los Tupolev SB2, bautizados en España como “Katiuskas”. El primer vuelo fue un Hispano Nieuport 52, el 1 de agosto de 1937, pero después llegarían Polikarpov I-15, “Chatos”, Polikarpov I-16Moscas” y los mencionados Tupolev SB-2Katiuskas”. Aquellos aviones fascinaban a los habitantes más jóvenes de Vilafamés, que hasta entonces no habían visto otra maquinaria que un tractor, por lo que ir a ver despegar y aterrizar aquellos ingenios voladores resultaba una actividad habitual entre la chiquillería local.

 

Desde sus pistas salían los Nieuport 52 a patrullar la costa, como medida meramente disuasoria para la armada rebelde. Más tarde, a medida que el conflicto se recrudecía, sus aviones jugaron un importante papel en el apoyo aéreo en el Frente de Aragón y también en Teruel. Después, cuando el frente se rompió en julio de 1938, cuando el 4º de Navarra entró en Vilafamés, llegaron los Messerschmitt, como base satélite del campo de aviación de La Senia, donde la Legión Cóndor tuvo una de sus bases más importantes. Los aviones de la Luftwaffe de Hitler solo usarían esporádicamente las pistas, hasta su completo abandono al terminar el conflicto armado.

 

[Img #63372]Este sábado 3 de febrero, el Ayuntamiento de Vilafamés inauguraba como recurso turístico el espacio denominado 442 Campo de Aviación Vilafamés. Durante su discurso, el alcalde Abel Ibáñez valoró de forma positiva la puesta en marcha de este proyecto impulsado desde el Ayuntamiento e incidió en “que será un eje fundamental para la ampliación y la diversificación de la oferta turística de Vilafamés”. Al mismo tiempo, el primer edil agradeció a todas las personas que han participado en el proyecto, su dedicación, lo que ha hecho posible su apertura. Por su parte, el arqueólogo José Albelda, incidió en que “este museo al aire libre es, además de un recurso turístico, un recurso cultural, histórico i pedagógico”, al tiempo que señaló que “era una obligación impulsar esta acción para homenajear a todas las personas de la localidad que se implicaron en la construcción y la puesta en marcha de este campo de aviación”.

 

Los visitantes podrán descubrir espacios como la antigua torre de telecomunicaciones del aeródromo, el refugio antiaéreo del Estado Mayor del Campo, las cocinas para el personal, 200 metros de trincheras transitables, un polvorín, los perfiles de un piloto y un Polikarpov I-15 “Chato” a escala real, concretamente el que manejó Rómulo Negrín, y una piedra homenaje a todos aquellos que construyeron o trabajaron de alguna manera en el campo de aviación, luchando en defensa de la República.

 

Uno de los vestigios más interesantes, según el arqueólogo que ha coordinado los trabajos de restauración y recuperación, José Albelda, es el refugio antiaéreo para el Estado Mayor, que está situado junto a la zona de barracones. Según los documentos investigados, en el aeródromo se instalaron hasta 16 barracones, 14 de ellos de madera y dos de obra, siendo uno de ellos destinado a cocina.

 

Durante la jornada de divulgación, grupos de recreación histórica mostraron uniformes de pilotos del bando republicano y de la Legión Cóndor, así como otras indumentarias y equipos militares de la época. El Museo de Historia Militar de Castellón expuso junto a la torre de comunicaciones una ametralladora de las utilizadas en los aviones, una batería antiaérea y una bomba alemana.

 

Los trabajos de recuperación también han incluido la instalación de paneles interpretativos en todas las estructuras recuperadas, según ha explicado el concejal de Turismo, Lluís Torlá. Estos paneles tendrán la información en tres idiomas, fotografías, además de contar con servicio de audioguia y códigos QR. Torlá, señala que “este antiguo aeródromo es el único recurso turístico de estas características que hay actualmente a las comarcas de Castelló”. Un proyecto impulsado por el Ayuntamiento y financiado por la Generalitat Valenciana y Memoria Histórica.

 

Las actividades en el Campo de Aviación se han complementado con todo un programa de actos en Vilafamés. En la plaza de la Font se instaló una carpa con ambientación militar de la época, mientras que en la sala Quatre Cantons se inauguró una completa exposición con diverso material militar.

 

También en la misma sala, por la tarde, se presentó un avance del documental realizado sobre el campo de aviación por parte de Miguel Lobera y Gabriel Ahís, y también el libro '¡Objetivo Levante!’, coordinado por Carlos Mallench, Blas Vicente, quienes también ofrecieron una introducción del libro sobre el aeródromo de Vilafamés, que han escrito junto a Josep Joan Miralles.

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