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Martes, 6 de marzo de 2018
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Los suplementos con probióticos contribuyen a evitar la reaparición de la vaginosis bacteriana

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Las infecciones en la zona íntima representan una problemática que suma al cuadro médico un alto componente de vergüenza o incomodidad, que en muchas ocasiones hace que estos padecimientos se traten como un tabú, cuando la realidad es que se trata de padecimientos muy comunes, que nada tienen de vergonzoso y que con un sencillo tratamiento a tiempo y simples precauciones, se pueden solucionar sin problemas.

 

La vaginosis bacteriana es una condición que la mayoría de mujeres padecen en algún momento de su vida. Se trata de una infección considerada entre las más comunes y habitualmente se asocia a la actividad de unas bacterias conocidas como Gardenerella vaginalis, que están presentes en la vagina de más de la mitad de las mujeres sanas.

 

El problema y las molestias asociadas a esta infección aparecen cuando existe un desequilibrio en el delicado entorno de microorganismos que habitan en la vagina y que, a pesar de no tratarse de una infección propiamente dicha, esta patología endógena provoca molestias, malestar y e incomodidad en las mujeres que la padecen.

 

Este desequilibrio implica una reducción de los microorganismos predominantes y mantienen un ph ácido, los lactobacilos, lo que permite el sobrecrecimiento del resto de bacterias, entre ellas Gardnerella vaginalis y anaerobios. Los síntomas y molestias que con mayor frecuencia acompañan a esta infección son el flujo vaginal abundante, de aspecto amarillento y acompañado de mal olor, definido en ocasiones como “olor a pescado”.

 

El tratamiento de la vaginosis bacteriana se realiza con la prescripción de antibióticos concretos, pero el uso de estos medicamentos puede ser perjudicial para los lactobacilos vaginales, responsables de evitar una reproducción de la vaginosis. Por ese motivo, es altamente recomendable el uso de tratamientos probióticos que aporten los lactobacilos necesarios para repoblar la mucosa vaginal y mantener el equilibrio necesario.

 

Los estudios realizados demuestran que los suplementos con lactobacilos mejoran el tratamiento con antibióticos y ayudan a disminuir la posibilidad de cuadros recurrentes en los que se vuelva a presentar el desequilibrio de microorganismos que derive en una nueva infección.

 

Lactoflora, protector íntimo está formulado con probióticos y vitamina A, que contribuye al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales y facilita también el funcionamiento normal del sistema inmunitario también en la mucosa vaginal. Restablece y mantiene el bienestar íntimo de la mujer.

 

Ante la alta recurrencia de esta afección, debido a que hasta en el 80% de los casos se volverá a presentar un nuevo episodio de vaginosis bacteriana después de la total recuperación de la infección inicial, es muy importante contrarrestar el uso continuado de antobióticos y sus efectos en la flora vaginal favoreciendo la proliferación de los lactobacilos mediante los tratamientos basados en suplementos que, como Lactoflora, aporten probióticos que favorezcan el equilibrio de microorganismos.

 

La suplementación con lactobacilos nos permite mejorar el efecto curativo de los antibióticos, así como de disminuir el riesgo de cuadros recurrentes. Por ese motivo se recomienda administrar los probióticos dos o tres días después del tratamiento antibiótico específico, durante varios días (de 5 a veinte, dependiendo de la vía que se utilice). Además se repetirá la suplementación durante los mismos días al mes, hasta varios meses post-tratamiento.

 

 

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